Amnistía Internacional le pidió al Papa que interceda por los derechos humanos durante su visita a la Argentina

La organización dirigió una carta abierta a León XIV en la que solicita que, en sus encuentros con las autoridades y la sociedad, promueva la protección de los sectores vulnerables, el trabajo digno, la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica, y rechace toda forma de violencia, discriminación y exclusión.

 

A pocos días de que el papa León XIV pise suelo argentino, Amnistía Internacional le dirigió una carta abierta en la que le pidió que, durante sus encuentros con las autoridades y la sociedad del país, haga un llamado a garantizar los derechos de los sectores más vulnerables. El documento abarca desde la situación de las personas con discapacidad hasta la criminalización de la protesta, e interpela directamente al pontífice en cada una de las paradas que tiene previstas entre el 8 y el 11 de noviembre en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

El Papa llegará a la Argentina el próximo domingo. Su agenda incluye un encuentro con el presidente Javier Milei, visitas a comunidades religiosas y sociales, misas multitudinarias en Buenos Aires y Córdoba, y un recorrido por el complejo penitenciario federal el último día de su estadía, antes de continuar su gira latinoamericana hacia Perú. Es en ese marco donde la organización construyó su carta: cada sección del documento se apoya en uno de los lugares o encuentros programados por el pontífice para introducir una preocupación concreta sobre la situación de los derechos humanos en el país.

La organización abrió el texto con una bienvenida al Santo Padre y con el reconocimiento de que su visita «representa una oportunidad especialmente significativa para poner en el centro del debate público la dignidad humana, la solidaridad y la responsabilidad de los Estados de proteger los derechos de todas las personas». Desde ese punto de partida, trazó un recorrido por lo que describió como un proceso de retroceso en la protección social y en las garantías civiles bajo la actual administración, aunque aclaró que reconoce los desafíos económicos que enfrenta el país y la necesidad de que las autoridades tomen decisiones para superarlos. La carta sostiene, sin embargo, que «ninguna política económica puede desentenderse de sus consecuencias sobre los derechos humanos».

Uno de los primeros puntos específicos se apoya en la visita que León XIV realizará al Cottolengo Don Orione de Claypole, en el conurbano bonaerense. Amnistía señaló que ese encuentro tendrá lugar en un contexto de «profunda preocupación» por la sostenibilidad de las prestaciones destinadas a las personas con discapacidad. Las demoras en los pagos estatales, las dificultades de financiamiento de las instituciones y las controversias en torno a la implementación de la Ley de Emergencia en Discapacidad generaron, según el documento, incertidumbre para miles de personas y sus familias. La propia Conferencia Episcopal Argentina ya había advertido públicamente sobre la gravedad de esa situación.

En materia laboral, la organización recordó que el encuentro del Papa con representantes del mundo del trabajo evoca el legado de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, que reconoció la dignidad del trabajo y el derecho de los trabajadores a organizarse. En el presente, advirtió que una de cada cinco personas con empleo vivía en un hogar pobre durante el primer semestre de 2026, y cuestionó la reforma laboral aprobada en febrero por considerar que debilita las condiciones de trabajo, restringe la negociación colectiva y limita el ejercicio del derecho de huelga. El documento también señaló la situación de los jubilados, quienes enfrentan dificultades para acceder a ingresos suficientes y, en muchos casos, se manifiestan pacíficamente para reclamar mejores condiciones de vida. Según Amnistía, esas protestas recibieron en ocasiones respuestas policiales desproporcionadas. De acuerdo con información difundida por Infobae, el texto fue elaborado con aportes de especialistas en derechos económicos, sociales y culturales, y se hizo llegar al Vaticano antes de la partida del pontífice.

El tercer bloque de la carta está orientado al encuentro del pontífice con jóvenes. Amnistía describió a esa generación como la que enfrenta «importantes obstáculos para estudiar, trabajar y construir un proyecto de vida», con dificultades concretas en el financiamiento de las universidades públicas y en materia de salud mental. Pero el eje central de esa sección fue el deterioro del clima de debate público: la organización documentó el uso desproporcionado de la fuerza en manifestaciones pacíficas, así como ataques y hostigamiento contra periodistas y organizaciones sociales. También advirtió sobre la expansión de herramientas estatales de vigilancia basadas en reconocimiento facial e inteligencia artificial, que, a su criterio, plantean interrogantes sobre la privacidad y la libertad de expresión. El documento citó la encíclica Magnifica Humanitas del propio León XIV para señalar que esas tecnologías deben estar sujetas a controles democráticos y garantías efectivas para los derechos humanos.

La visita al establecimiento penitenciario federal fue otro de los puntos de apoyo del documento. Amnistía recordó que esa actividad se producirá en un contexto en el que el Gobierno acaba de reducir la edad de imputabilidad penal de 16 a 14 años, una medida que la organización rechaza por considerar que prioriza el castigo sobre la protección de adolescentes. También señaló que la Procuración Penitenciaria —el organismo encargado de controlar las condiciones de detención en las cárceles federales— sigue sin titular designado. La carta reclamó atención del Estado sobre las condiciones de detención, el acceso a la salud dentro de los establecimientos, la prevención de la violencia institucional y las posibilidades de reinserción social para las personas privadas de libertad.

En el tramo final, la organización amplió su planteo hacia colectivos que, aunque no forman parte del itinerario oficial del Papa, atraviesan situaciones que el documento considera críticas. Denunció los recortes presupuestarios en políticas de prevención y atención de la violencia de género, el debilitamiento de la Educación Sexual Integral y la reducción de programas de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia. También expresó preocupación por los discursos que estigmatizan a las personas LGBTI+ y por las restricciones al acceso a derechos de las personas migrantes. En el cierre de la carta, Amnistía le pidió al pontífice que aproveche sus encuentros con las autoridades y la sociedad argentina para promover el trabajo digno, la justicia social, la protección de los sectores vulnerables, la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica, y para «rechazar toda forma de violencia, discriminación y exclusión».

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