Francia: medio millón de manifestantes salieron a las calles contra el costo de vida y la represión

Por tercer sábado consecutivo, jóvenes, sindicatos y chalecos amarillos protestaron en París, Lyon, Marsella y otras ciudades. La intersindical juvenil cifró la movilización en 500.000 personas, mientras el Ministerio del Interior reportó 320.000 y 422 detenciones. El gobierno movilizó 70.000 policías y gendarmes.

 

Manifestantes de todas las edades, aunque en su mayoría jóvenes, salieron masivamente a las calles de París, Lyon, Rouen, Burdeos, Perpiñán, Pau, Clermont-Ferrand y muchas otras ciudades para expresarse contra el alto costo de vida, denunciar los medios insuficientes para la educación nacional y repudiar la represión. En algunos casos como Marsella o Toulouse, donde no había autorización para realizar manifestaciones, miles de personas salieron a las calles de todas maneras.

Muchas estaciones de metro, autobuses y otros transportes públicos estaban fuera de servicio, lo que ha sido denunciado por los manifestantes, porque consideran que es otra manera del gobierno de obstaculizar la movilización, además de las prohibiciones o las restricciones en los recorridos de las protestas. No obstante los festejos de Halloween, las vacaciones, las prohibiciones y las restricciones al transporte público, medio millón de personas se manifestaron en las calles según la intersindical juvenil y 320.000 según el Ministerio del Interior.

El gobierno movilizó 70.000 policías y gendarmes, para una jornada que transcurrió mayormente en paz, tal como reconoció el Ministerio del Interior, no obstante las 422 detenciones y la denuncia del ministro del Interior, Laurent Nuñez, sobre la «violencia inédita» de ciertos grupos. La prefectura de policía de París anunció un toque de queda en ciertos barrios para la noche del sábado y del domingo. En París como en otras ciudades de Francia la manifestación comenzó a las 14 horas aproximadamente. Recorrió unos cinco kilómetros entre la Puerta de Bagnolet y la Puerta de Charenton, en la periferia de París, dado que el gobierno prohibió manifestar en el centro de la ciudad. Al terminar la marcha en París, Lyon y Marsella, como es habitual, hubo enfrentamientos con la policía, que intervino con bombas lacrimógenas, granadas de humo y balas de goma para dispersar la multitud. No obstante, la policía definió la situación como «desorden aceptable», dado que no ocurrieron actos de vandalismo y saqueos como los registrados semanas atrás.

El único candidato a presidente de la república que se hizo presente en la manifestación de París fue Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, que fue vitoreado a lo largo de la marcha. Sin embargo, a seis meses de las elecciones presidenciales, la votación no fue tema para los manifestantes. En las entrevistas durante la marcha, la mayoría de las personas interrogadas se quejaban de la pérdida del poder adquisitivo, mientras las grandes empresas como Total multiplican sus beneficios millonarios gracias a la guerra de Irán o Ucrania. Muchos manifestantes criticaban que los ricos son cada vez más ricos y, a la inversa, los sectores populares son cada vez más pobres. Según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes sindicales, la convocatoria de la próxima semana buscará ampliar la participación de los estudiantes secundarios y universitarios.

La propuesta del gobierno de aumentar el salario mínimo de 1.478 euros brutos en 22 euros para el mes que viene ha sido juzgada insuficiente por los sindicatos. En este sentido, el economista Gabriel Zucman, autor de la propuesta conocida como impuesto Zucman a los patrimonios de más de 100 millones de euros, acusa al gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu de «hacer todo para preservar a Bernard Arnault y a los multimillonarios, en detrimento del resto de la población y del presupuesto de la nación».

El gobierno anunció una serie de concesiones dirigidas a los estudiantes secundarios buscando desmovilizar a los jóvenes, el sector más dinámico del actual conflicto social, donde convergen otros sectores como los sindicatos y los chalecos amarillos. El gobierno prometió eliminar en 2028 la plataforma digital Parcoursup que selecciona el ingreso a las universidades. Los estudiantes secundarios reclaman su supresión por su arbitrariedad y falta de transparencia a la hora de obrar esa selección. El problema de este anuncio es que el gobierno de Emmanuel Macron termina su mandato en seis meses y será reemplazado en mayo del año próximo, por eso su promesa carece de todo valor para los estudiantes, porque en 2028 habrá otro gobierno. El Ministerio de Educación anunció un número máximo de 28 alumnos por sala de clase, la creación de 500 nuevos puestos para profesores en escuelas secundarias y de 1.264 puestos docentes para los institutos terciarios. De esta manera el gobierno también renuncia a la supresión de 1.500 profesores que había propuesto recortar para el presupuesto de 2027. Por otra parte, el gobierno propone un préstamo blando de 4.000 millones de euros para ayudar a las regiones que tienen a cargo el mantenimiento de los edificios escolares.

Los sindicatos estudiantiles han juzgado insuficientes estas propuestas. Reclaman para los liceos un monto de 10.000 millones de euros para hacer frente a todas las necesidades del sistema escolar secundario, y por eso se manifestaron este sábado y anuncian que también se pliegan a la huelga general y manifestación convocada por la intersindical para el jueves 5 de noviembre. El lunes próximo es el reinicio de clases en Francia, y se prevén nuevas tomas de colegios secundarios y edificios universitarios. La portavoz de la Unión de Estudiantes ha llamado a tomar los liceos y universidades el martes y jueves próximos, en repudio a restricciones gubernamentales a la movilización de este sábado y para mostrar la «legitimidad de sus reivindicaciones».

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