El FMI recorta la previsión de crecimiento para Argentina
En su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO), el Fondo recorta el crecimiento mundial a 3,1% para este año. También para Argentina disminuyó la variación del PBI a 2,1% para este año. Fortalezas y debilidades de la economía argentina.

Con el crecimiento global perdiendo impulso, el mundo entra ahora en una etapa más compleja, marcada por una creciente fragmentación económica entre los países que se benefician del boom tecnológico y aquellos que siguen dependiendo de la energía, las materias primas y unas condiciones financieras cada vez más exigentes. Así lo señala el último informe sobre Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) dado a conocer este martes. Para la Argentina el organismo recortó a 2,1% la previsión de crecimiento para el año en curso.
De esta forma redujo en más de un punto la variación esperada en el producto bruto interno, ya que el anterior pronóstico auguraba una expansión de la economía argentina de 3,5%. También redujo el crecimiento esperado para 2027, en medio punto, a 3,5%. A modo de referencia, estas cifras siguen siendo más optimistas que las proyectadas por el consenso de los economistas. El más reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado que informa el Banco Central proyecta un aumento del PIB de 1,5% en el año en curso y de 3% para el venidero.
El documento fue presentado en la reunión anual del FMI que se está llevando a cabo en Tailandia. Por Argentina participan el ministro de Economía, Luis Caputo, su viceministro José Luis Daza y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. Si bien para el Fondo el proceso de recuperación continuará a una velocidad bastante menor que la observada durante el rebote de 2025, también anticipa mejoras graduales en los principales desequilibrios macroeconómicos. Así, prevé una reducción de la inflación, que el sector externo mostraría una mejora —pasaría a ser superavitaria la cuenta corriente— y el desempleo permanecería relativamente estable.
Fortaleza
El escenario energético constituye uno de los factores favorables para Argentina. El FMI calcula que el precio del petróleo promediará este año US$96 por barril —una suba superior a 40% respecto de 2025—. Si bien se espera una baja a US$87 para el año próximo, las cotizaciones siguen siendo elevadas en términos históricos. Y con precios del gas también más elevados que los observados antes de la guerra, el sector hidrocarburífero aparece como uno de los principales beneficiarios del nuevo contexto internacional.
De esta forma, los mayores precios internacionales incrementan el atractivo de los proyectos energéticos, particularmente en el yacimiento no convencional Vaca Muerta, fortalecen las perspectivas exportadoras y potencian la capacidad de generación de divisas del sector. No obstante, el encarecimiento de fertilizantes e insumos energéticos también aumenta costos para sectores productivos y agrega presión sobre algunas cadenas industriales y agropecuarias.
Desafío
Mientras la energía aparece como una oportunidad, las condiciones financieras internacionales representan uno de los principales desafíos. El FMI advierte que la deuda pública mundial continúa creciendo y que los rendimientos de los bonos soberanos se encuentran en niveles máximos de varias décadas. Esta situación implica costos de endeudamiento más elevados, menor liquidez para economías emergentes, mayor volatilidad financiera y menor tolerancia de los mercados frente a desequilibrios macroeconómicos.
Para Argentina, esto significa que el acceso al financiamiento seguirá condicionado por un entorno internacional menos favorable que el que predominó durante buena parte de la década pasada. El retraso relativo de la región tampoco ayuda. El FMI proyecta que América Latina crecerá apenas 2,3% en 2026 y 2,5% en 2027, muy por debajo de Asia emergente y lejos de los países que lideran el ciclo tecnológico.
En el caso particular de Brasil —el principal socio comercial de la Argentina— espera que el crecimiento se desacelere desde 2,2% en 2026 a 1,9% en 2027, reflejando condiciones monetarias aún restrictivas orientadas a devolver la inflación a la meta, el retiro gradual del estímulo fiscal y la incertidumbre global. Según el organismo, la región recibe poco impulso directo del auge de la inteligencia artificial y continúa dependiendo principalmente de los precios de las materias primas, la estabilidad macroeconómica y las condiciones financieras internacionales.
Se desprende del documento que para Argentina el panorama combina oportunidades y amenazas. La mejora de los precios energéticos, el potencial exportador de los hidrocarburos y la corrección gradual de los desequilibrios macroeconómicos juegan a favor. Pero el país deberá desenvolverse en un mundo con tasas de interés elevadas, financiamiento más escaso, alta incertidumbre geopolítica y una transformación tecnológica cuyos principales beneficios, al menos por ahora, siguen concentrándose lejos de América Latina.
