Argentina vuelve a proyectar una flota de submarinos tras el ARA San Juan

El Presupuesto 2027 autoriza un crédito de hasta 2.300 millones de dólares para adquirir tres unidades convencionales destinadas a la Base Naval Mar del Plata, con la francesa Naval Group y la alemana TKMS como principales oferentes y una decisión que aún no está cerrada.

 

Cuando se están por cumplir nueve años del hundimiento del ARA San Juan, que causó la muerte de sus 44 tripulantes y tuvo repercusión mundial, Argentina podría volver a contar con una flota de submarinos. El presidente Javier Milei autorizó la compra de tres unidades que podrían comenzar a fabricarse a mediados de 2027 si se llega a un acuerdo con las empresas que pujan por quedarse con el negocio, y el gasto está previsto en el proyecto de Presupuesto que el Poder Ejecutivo envió al Congreso, que incluye la autorización para que el Ministerio de Defensa, a cargo del teniente general Carlos Presti, tome un préstamo de hasta 2.300 millones de dólares destinado a la adquisición de estos sumergibles para la Base Naval Mar del Plata, según informó Infobae.

De acuerdo con lo que explicaron fuentes oficiales, el funcionario recibió recientemente dos ofertas concretas por parte de firmas que construyen estos navíos, la alemana ThyssenKrupp Marine Systems y la francesa Naval Group. Las conversaciones con estas compañías se intensificaron en el último tiempo, pero comenzaron hace varios meses, poco antes de que el propio mandatario asegurara en una entrevista que tenía una buena relación con Emmanuel Macron y que uno de los temas en agenda era este. Una persona cercana al ministro Presti anticipó que hay dos empresas que acercaron propuestas con diferentes precios y sistemas de armas, aunque lo más probable es que se opte por la francesa. La compra figura en la planilla anexa al artículo 42 del Presupuesto 2027, referida a las operaciones de crédito público, donde se establece que el tipo de deuda será un préstamo con un plazo mínimo de amortización de tres años y con destino específico para la adquisición de tres submarinos convencionales. El texto no identifica la entidad que otorgará el dinero, aunque en su momento se supo que se negociaba con la administración de Macron para que intervenga y algún organismo internacional participe de la transacción, y tampoco detalla el modelo que se buscará incorporar, el país de origen de las embarcaciones ni el plazo previsto para la firma de un eventual contrato.

La autorización presupuestaria representa de todas formas un avance concreto en una negociación que el Gobierno mantiene desde hace meses para recuperar la capacidad submarina de la Armada. Una de las principales alternativas que analizaban las autoridades era la compra de unidades a Naval Group, empresa que ya había mantenido conversaciones con la Argentina durante la administración de Alberto Fernández, cuando se firmó una carta de intención para avanzar en la adquisición de varios de estos barcos, y con la llegada de Milei a la Casa Rosada las gestiones continuaron y se concentraron especialmente en la posibilidad de incorporar submarinos de la clase Scorpène. Por su parte, la alemana TKMS postuló a su modelo 212, también convencional de propulsión diésel-eléctrica y de quinta generación, pero con un sistema que le da la capacidad de operar bajo el agua sin necesidad de emerger o usar el tubo de snorkel durante semanas. Aunque estudia la oferta y la decisión final todavía no se tomó, y dependerá de factores como el armamento, las características específicas, el precio y la forma de pago, el Ministerio de Defensa se estaría inclinando por el Scorpène.

Se trata del mismo modelo que compró Brasil en el marco del programa PROSUB, a partir de un acuerdo firmado en 2008 con Naval Group, y el país vecino ya recibió cuatro unidades convencionales y trabaja además en el desarrollo de un quinto de propulsión nuclear. En noviembre de 2025, el director de Ventas para países estratégicos, Grecia, Brasil y Latinoamérica de esta firma, Laurent Mourre, había explicado en qué estado se encontraban las conversaciones y confirmó que el gobierno argentino quiere comprar submarinos. El Scorpène aparece como una de las opciones que más interés generó en la Casa Rosada y en las Fuerzas Armadas, y se trata de un submarino convencional diésel-eléctrico diseñado para operaciones de vigilancia, control marítimo, inteligencia y defensa de zonas estratégicas. La compañía francesa también ofrece paquetes que pueden incluir mantenimiento, sistemas eléctricos, armamento y entrenamiento, y cuenta con la capacidad de fabricar misiles MU90, el torpedo ligero más potente del mundo, capaz de neutralizar todo tipo de submarinos y utilizado por doce países, además del F21, un torpedo submarino inteligente de largo alcance y versátil, y un sistema de defensa antitorpedo llamado SINGER basado en el principio de confusión y dilución que genera cientos de objetivos falsos para saturar el procesamiento de datos de los torpedos más modernos.

La principal dificultad para la Argentina siempre fue el financiamiento, ya que cada unidad de este tipo puede superar los 700 millones de dólares, aunque el costo final depende de las características solicitadas, la incorporación de equipamiento adicional, los sistemas de armas y el lugar de construcción. Mourre explicó que una eventual producción local requeriría inversiones significativas en infraestructura y formación de personal, que Tandanor necesitaría adecuaciones para fabricar submarinos y que un programa de ese tipo demandaría cerca de diez años hasta la entrega de la primera unidad, mientras que la otra alternativa sería adquirir los buques construidos en Francia o negociar un esquema de fabricación parcial, casos en los que la administración europea puede intervenir mediante garantías para créditos de exportación, un mecanismo habitual en contratos de defensa de gran escala. El ejecutivo de la firma señaló que las condiciones de la financiación no dependen de Naval Group, pero que el Estado francés puede tener un papel relevante porque puede dar una garantía, y precisó que los bancos participantes suelen conocer tanto al fabricante como al país comprador.

El Presupuesto 2027 no confirma que Naval Group sea finalmente la empresa elegida, ya que la planilla solo habilita el endeudamiento para avanzar con la compra de tres unidades convencionales por un monto de hasta 2.300 millones de dólares y con destino a la Base Naval Mar del Plata. La decisión se suma a otras partidas destinadas a la modernización militar, como los fondos para la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano y para obras de infraestructura destinadas a la llegada de una aeronave de caza multirrol a la VI Brigada Aérea de Tandil y al Área Material Río Cuarto. El Ministerio de Defensa tendrá en 2027 un crédito de 5.234.410 millones de pesos, y dentro de esa cifra el Estado Mayor General de la Armada Argentina recibirá 1.305.942 millones, frente a los 1.052.448 millones contemplados para 2026. La compra de submarinos requerirá todavía la aprobación del Presupuesto, la definición del financiamiento y la firma de los contratos correspondientes, pero por primera vez desde el hundimiento del ARA San Juan la recuperación de una flota submarina aparece incorporada de forma explícita en la planificación financiera del Estado.

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