Wall Street cayó por temores sobre la IA y la presión de las tasas y el petróleo
Las acciones tecnológicas lideraron las pérdidas después de que crecieran los llamados a moderar el desarrollo de sistemas avanzados de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos del Tesoro superó momentáneamente el 5% y el petróleo volvió a operar por encima de los US$100.

Wall Street cerró la jornada del lunes con pérdidas, en un escenario marcado por una fuerte caída de las compañías vinculadas con la inteligencia artificial, el repunte de los rendimientos de los bonos estadounidenses y una nueva presión proveniente del mercado petrolero. El S&P 500 retrocedió 0,48%, el Nasdaq Composite perdió 0,56% y el Dow Jones Industrial cayó 0,29%.
El sector de semiconductores concentró buena parte de las ventas y su índice de referencia llegó a caer alrededor de 6%. Nvidia terminó con una baja superior al 3%, mientras que Broadcom retrocedió más de 4%. El movimiento respondió a una creciente preocupación de los inversores acerca del ritmo de desarrollo de los modelos de inteligencia artificial y de la posibilidad de que una mayor cautela regulatoria o empresarial demore los retornos esperados sobre las importantes inversiones realizadas en infraestructura tecnológica.
El debate se intensificó luego de que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, planteara la necesidad de disminuir la velocidad con la que se desarrollan los sistemas más avanzados. Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk también respaldaron mayores precauciones. Microsoft se sumó a la discusión con un documento en el que estableció límites para sus modelos y defendió que estos sistemas permanezcan bajo control humano.
Según informó Bloomberg Línea, el impacto no se limitó al mercado estadounidense. Las acciones tecnológicas también registraron fuertes retrocesos en Asia: el índice Kospi de Corea del Sur cayó 3,3%, SK Hynix perdió 6,4%, Samsung Electronics retrocedió 4,1% y SoftBank se desplomó más de 10% en Tokio.
La discusión sobre el futuro de la inteligencia artificial también adquirió una dimensión política. El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó los llamados a desacelerar el desarrollo tecnológico y sostuvo que Estados Unidos debe mantener su ventaja frente a China. Pekín adoptó una postura similar y cuestionó los planteos que, a su entender, pueden derivar en una mayor confrontación internacional alrededor de la tecnología.
A la incertidumbre sobre las acciones tecnológicas se sumó el comportamiento del mercado de deuda. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años llegó a tocar el 5,01%, superando ese nivel por primera vez desde octubre de 2023, aunque posteriormente retrocedió hacia el 4,94%. El movimiento reflejó la preocupación por la inflación, las crecientes necesidades de financiamiento del sector público y corporativo y el encarecimiento de la energía.
La atención de los operadores se concentra ahora en la próxima decisión de política monetaria de la Reserva Federal. Los mercados asignan una probabilidad superior al 90% a una suba de tasas, que sería la primera desde 2023, luego de que los últimos datos de inflación superaran las expectativas. Un nuevo endurecimiento monetario incrementaría el costo del financiamiento y podría ejercer una presión adicional sobre los activos de riesgo.
El petróleo agregó otro elemento de tensión. El Brent llegó a avanzar cerca de 5% y superó los US$109 por barril durante la rueda, aunque luego moderó el movimiento y terminó en US$105,68, con una suba cercana al 1%. El West Texas Intermediate avanzó 1,3% y cerró en US$101,39 por barril.
La escalada inicial estuvo relacionada con el cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita tras una serie de ataques. La infraestructura tiene capacidad para transportar cerca de siete millones de barriles diarios hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, y constituye una ruta alternativa de importancia estratégica frente al estrecho de Ormuz.
Las cotizaciones moderaron su avance luego de que Trump mencionara la posibilidad de retomar conversaciones diplomáticas con Irán. Pese a ello, persisten las dudas sobre cuánto tiempo permanecerá inactivo el oleoducto saudita y sobre la evolución de las tensiones en Medio Oriente, factores que continúan generando volatilidad en el mercado energético.
El aumento de los rendimientos y del precio de la energía también afectó a los metales preciosos. El oro cayó 1,8% y terminó alrededor de los US$4.268 por onza, mientras que la plata retrocedió 2,6%. Las criptomonedas, en cambio, mostraron un comportamiento diferente: el bitcoin llegó a avanzar 1,8% y volvió a acercarse a los US$80.000.
En el mercado cambiario, el dólar se fortaleció frente a varias monedas internacionales debido a las expectativas de tasas más altas en Estados Unidos. Las principales divisas latinoamericanas registraron retrocesos, entre ellas los pesos chileno, mexicano y colombiano, además del sol peruano y el real brasileño. El peso argentino mostró una leve apreciación.
La jornada dejó así a los mercados internacionales pendientes de dos factores principales: la evolución del debate sobre el desarrollo y la regulación de la inteligencia artificial y las próximas decisiones de la Reserva Federal. Al mismo tiempo, la incertidumbre geopolítica y el comportamiento del petróleo mantienen abierto un nuevo frente de presión sobre la inflación y las tasas de interés.
