El PJ reivindicará a CFK a cuatro años del intento de asesinato: “Nadie debe ser perseguido y violentado por sus ideas políticas”

Máximo Kirchner será el único orador en el acto convocado para las 18 en la puerta de San José 1111, mientras un documento firmado por los partidos nacionales del peronismo respalda a la ex presidenta y advierte sobre los discursos de odio.

 

Este martes 1 de septiembre se cumplen cuatro años del intento de asesinato de Cristina Kirchner en la puerta de su departamento en el barrio porteño de Recoleta, donde Fernando Sabag Montiel intentó dispararle en la cabeza frente a los militantes que la esperaban. Para una buena parte del peronismo, la fecha no es una más, y el kirchnerismo organizó un acto a las 18 en San José 1111, donde la ex presidenta cumple con la condena que le fue impuesta en la causa Vialidad.

El único orador de la jornada será Máximo Kirchner, y se espera una movilización de militantes con la presencia de los principales dirigentes del arco más K del peronismo. Como es habitual, Cristina Kirchner saldrá a saludar por el balcón. La convocatoria es abierta, pero no puntual: no le llegó ninguna invitación a Axel Kicillof, quien no estará presente. “No se hicieron invitaciones. El que quiera puede venir”, dijeron cerca de la familia Kirchner, en un gesto que refleja la distancia con el gobernador bonaerense, con quien la relación está rota y solo habilitada para acuerdos políticos y electorales.

Según el diario Infobae, el acto busca poner en el centro de la escena política a la ex Jefa de Estado, dejando en claro que su liderazgo sigue latente y que su influencia en el proceso electoral del año que viene será determinante. Además de cuestionar la investigación y reclamar el esclarecimiento de los autores intelectuales del intento de magnicidio, la jornada le dará trascendencia política al rol de la ex mandataria.

El foco del reclamo quedó plasmado en un documento que circulará por redes sociales y lleva la firma de los principales partidos nacionales que componen la coalición peronista: el Partido Justicialista (PJ), el Frente Renovador (FR), Nuevo Encuentro, Patria Grande, Kolina, la Patria de los Comunes y Partido Solidario, entre otros. También se sumaron Guillermo Moreno, titular de Principios y Valores; Miguel Pichetto, de Encuentro Republicano Federal; y, por fuera del peronismo, Ricardo Alfonsín y Federico Storani.

En el comunicado, los dirigentes señalaron que creen necesario “volver a reflexionar sobre las condiciones políticas, culturales y comunicacionales que hicieron posible que un arma cargada fuera gatillada a centímetros de su rostro” y advirtieron que “aquel hecho no puede ser reducido a un episodio aislado ni desvinculado del clima político que lo precedió”. “Durante años, la Argentina asistió a la instalación sistemática de discursos de odio, campañas de estigmatización, noticias falsas, operaciones de desinformación y distintas formas de violencia política dirigidas contra quienes participan de la vida pública y, de manera particularmente intensa, contra Cristina Fernández de Kirchner”, indicaron.

En otro apartado, y apuntando contra algunos medios de comunicación y el gobierno nacional, sostuvieron que “cuando la política es presentada sistemáticamente como corrupción; cuando el dirigente político es convertido en enemigo; cuando la militancia es ridiculizada o criminalizada; cuando la mentira se reproduce hasta adquirir apariencia de verdad; cuando el insulto reemplaza al argumento y la deshumanización del adversario se vuelve cotidiana, la democracia comienza a deteriorarse”. “La articulación entre persecución judicial, operaciones mediáticas, noticias falsas y hostigamiento en redes puede construir un sentido común en el cual aquello que debería resultar inadmisible comienza a naturalizarse”, precisaron.

Los dirigentes señalaron que en este cuarto aniversario los hechos vividos interpelan al “conjunto del sistema democrático argentino” y afirmaron que “los partidos políticos, cualquiera sea su identidad ideológica, deberían ser capaces de establecer un acuerdo elemental: en democracia, al adversario se lo enfrenta con ideas, argumentos, organización política y votos, nunca se lo persigue hasta convertir el ejercicio de la política en un riesgo para su libertad, su integridad o su vida”. “Esta reflexión adquiere una significación todavía mayor cuando la Argentina transita los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Nuestra historia debería habernos dejado un aprendizaje definitivo: ningún proyecto de país puede construirse sobre la eliminación del que piensa distinto”, indicaron.

Por último, señalaron que “existe un límite democrático que debemos defender colectivamente: nadie debe ser perseguido, amenazado ni violentado por sus ideas políticas”. Y explicaron que “defender ese límite no significa reclamar una política sin conflicto” porque “la política es discusión, es confrontación de intereses, proyectos, valores e ideas; es pasión, identidad y disputa por el rumbo de una sociedad”. “Pretender eliminar esas diferencias sería negar la propia democracia. Lo que debemos recuperar es algo distinto: la legitimidad del adversario. Poder discutir profundamente sin negar el derecho del otro a existir políticamente. Poder confrontar sin deshumanizar”, concluyeron.

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