El consumo de carne vacuna cayó 12% en lo que va de 2026 y perforó mínimos en más de dos décadas

El promedio móvil interanual descendió a 46,3 kilos por habitante, un 9,4% menos que en julio de 2025, afectado por la menor faena, la retención de vientres y el mayor volumen destinado a exportación.

 

El consumo interno de carne vacuna en Argentina sigue en franco retroceso, y pese a que los precios se estabilizaron tras los pronunciados incrementos del primer trimestre, la pausa inflacionaria no alcanzó para reactivar el volumen de compras, según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) difundido por Ámbito. En julio, el promedio móvil interanual cayó a 46,3 kilos por habitante por año, un descenso del 9,4% o 4,8 kilos menos frente a julio de 2025, alcanzando su nivel más bajo en más de dos décadas. Detrás de ese descenso aparece una combinación de diversos factores: una menor producción de carne por la baja de la faena, una oferta más reducida para el mercado local y un mayor volumen de carne destinado a la exportación.

La entidad advirtió que el abastecimiento del mercado interno se contrajo un 12% a nivel interanual durante los primeros siete meses de 2026, con un consumo estimado de 1,202 millones de toneladas equivalente carne con hueso, lo que representa un recorte de 163.400 toneladas al compararlo con el mismo ciclo del año previo. La contracción del consumo coincidió con un escenario de menor disponibilidad de hacienda para faena. En los primeros siete meses del año, la industria frigorífica procesó 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en igual período de 2025, lo que implicó una reducción de 772.800 animales. Al contrastar esta cifra con el máximo alcanzado en 2023, el recorte asciende al 17,8%. Durante julio, se faenaron 1,095 millones de cabezas, un 12,2% menos que un año atrás y un 2,6% por debajo de junio, corregido por días hábiles.

De acuerdo con el relevamiento, la menor actividad respondió a la transición del ciclo ganadero. Tras varios años marcados por la liquidación de vientres, el sector comenzó a ingresar en una etapa de retención de hembras, una estrategia que achica la disponibilidad inmediata de animales en los mercados pero busca reconstruir las existencias ganaderas a mediano plazo. En ese marco, la participación de las hembras dentro de la faena total retrocedió a 44,3% en julio, un nivel que Ciccra consideró compatible con el sostenimiento del stock ganadero y que no se registraba desde el lapso comprendido entre julio y octubre de 2022.

La contracción en el nivel de faena repercutió de forma directa en el volumen producido. Entre enero y julio se elaboraron 1,689 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que en igual período de 2025, lo que en términos absolutos representó 123.820 toneladas menos que el año anterior. Sin embargo, la caída productiva fue amortiguada por una suba en el rendimiento por animal: en julio, el peso promedio en gancho trepó a 244 kilos, atenuando el impacto final sobre la oferta total.

En contraste con la retracción del consumo local, los envíos al exterior siguieron ganando terreno. Datos de Ciccra indican que entre enero y julio las exportaciones sumaron 487.200 toneladas equivalente res con hueso, un alza interanual del 8,8%, dinamizadas por una mayor tracción de Estados Unidos tras la extensión de su cuota de ingreso. Solo en junio se exportaron 54.294 toneladas peso producto, un volumen 10,4% superior al de mayo y 8,1% mayor al de junio de 2025, con China liderando los envíos en volumen con 28.566 toneladas, mientras que Estados Unidos fue el de mayor expansión al superar las 12.380 toneladas. Las ventas externas generaron us427,8millones(+40,4s7.880 por tonelada peso producto (-5,2% mensual, pero +29,8% interanual), sumando 19 meses al hilo en terreno positivo.

En este panorama, el mercado de la carne vacuna atraviesa una etapa de transición: la menor faena y la retención de vientres limitan la oferta disponible, mientras el sector exportador mantiene una demanda consolidada y mejores precios internacionales, con el consumo interno cayendo a niveles que no se veían desde hace más de veinte años.

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