Milei reapareció para defender su política económica y cree que el modelo no tiene fisuras
El Presidente volvió a la escena pública con un mensaje en redes sociales para defender el “modelo Milei”, en un contexto donde la conversación pública está atravesada por la situación de empresas y salarios, mientras el Gobierno negocia con el PRO y el peronismo define su estrategia electoral.

No es la batalla cultural, ni la interna política, ni el riesgo opositor o la línea editorial de los medios. El Gobierno nacional sabe que la discusión es por la economía, por la política económica y por la sustentabilidad del plan, y por eso el Presidente Javier Milei reapareció con la intensidad característica desde las redes sociales para defender él mismo el “modelo Milei”, según publicó Infobae. “Hasta ayer creí que no había algo más estúpido que aceptar el déficit cero, mientras proponen aumentar de modo brutal el gasto subiendo impuestos que recaudan poco y nada. Me equivoqué, hay imbéciles que no sólo proponen aumentar aún más los gastos sino que al mismo le suman baja de impuestos”, escribió el martes por la mañana. Cierto es que luego del viaje a Colombia para la asunción de Abelardo de la Espriella, el 7 de agosto, Milei estuvo recluido en la Quinta de Olivos.
Más allá de las operaciones para mostrarlo como “aislado”, el mandatario tuvo reuniones con distintos ministros y empresarios, entre ellos el economista Sebastián Galiani, ex viceministro de Hacienda durante el gobierno de Mauricio Macri, quien contó haberlo visto “super convencido” del plan económico: “Tiene un plan claro y muy razonable. Dice ‘yo empecé y no tenía fuerza parlamentaria. Con ayuda del PRO hicimos cosas en los primeros dos años. Luego aumenté esa fuerza pero estoy en minoría. Estoy protegido porque puedo vetar leyes que antes no podía yo solo, así que lo fiscal está asegurado. Cuando sea reelecto voy a tener mayoría en Diputados y estar a dos o tres senadores del quórum en el Senado'”. Las dudas, por más que le pese a quienes estuvieron con el Presidente, surgen a raíz de ese convencimiento de que el modelo no tiene fisuras y que el rumbo elegido es casi perfecto.
Por eso prepara dos discursos para contrarrestar una mirada generalizada del estancamiento. El primero será el jueves en el Council of the Americas, donde algunos adelantan que “atenderá a más de un empresario, como ya lo hizo con Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla”. Al día siguiente, hablará en la Bolsa de Comercio de Rosario. El reconocimiento a la necesidad de reactivar la economía vino con el anuncio que permitió a los bancos privados prestar hasta un 15% de sus depósitos a empresas que no sean generadoras de dólares, una medida que flexibiliza un control vigente desde 2001. Sin embargo, las dudas y las alertas llegaron por parte de ex funcionarios de Cambiemos. Hernán Lacunza, ex ministro de Macri y precandidato a Presidente, sentenció: “Ya hicimos eso a fines de los noventa y terminamos con la pesificación asimétrica, no cometamos los mismos errores”. El ex titular del BCRA, Guido Sandleris, también criticó: “La medida erosiona uno de los pocos consensos relevantes que la Argentina había logrado construir en materia de política económica: una regulación prudencial muy estricta del sistema bancario en dólares”.
Más allá del convencimiento del Presidente, el ala política del Gobierno salió a buscar una señal clara de alianza con otros sectores de derecha, y en ese sentido se leyó la primera reunión de los libertarios con el PRO. Más desconfianza que otra cosa, fue una primera foto para un acuerdo que está lejos de concretarse. La voz de Macri no es la única y eso genera ruido. La caja histórica del partido amarillo está, por primera vez desde que asumieron en diciembre de 2007, en peligro, por lo que plantan los libertarios y por la interna del espacio. El ex presidente no quiere a su primo Jorge para la reelección, mientras que el jefe de gobierno cree que si la gestión se acomoda en algunos aspectos hay una chance. Asoman candidatos que podrían generar un daño irreparable para las aspiraciones del oficialismo, como Horacio Rodríguez Larreta, y una eventual gran coalición opositora con peronistas adentro.
En el frente peronista, la reunión de sus principales figuras generó expectativas, pero con el correr de los días la ansiedad se fue apagando. Todos comparten la necesidad de tener la alternativa de una primaria si no se llega a un acuerdo de unidad, aunque parece más difícil por dos cuestiones: la primera, que el PJ tuvo en la interna de 1989 la única elección real de toda su historia por esa vía para definir candidatos nacionales; la segunda, más pragmática, es que nadie compite si piensa que pierde, porque la derrota no deja nada y los inversores de la política aportan con encuestas en la mano. “¿Vos te imaginás a Massa peleando una interna con Kicillof si sabe que pierde? ¿Qué sentido tiene?”, plantearon armadores del peronismo. Así, mientras Milei redobla su apuesta por el modelo económico y se prepara para defenderlo en público, la incertidumbre política y electoral se instala en ambos lados del espectro partidario, con un 2027 que ya comienza a definir posiciones y alianzas.
