El gigante del e-commerce alerta por el consumo argentino pero sigue cosechando márgenes récord en el país

MercadoLibre reportó una desaceleración en el ritmo de ventas de su plataforma en Argentina, aunque su negocio financiero impulsa los ingresos y la rentabilidad local sigue siendo la más alta de toda la región, en un contexto de consumo masivo en retroceso.

 

El termómetro del consumo digital en Argentina dio señales mixtas esta semana. MercadoLibre, la compañía de comercio electrónico y servicios financieros más importante de la región, presentó sus resultados del segundo trimestre con un dato que llamó la atención de los inversores: el valor bruto de la mercadería vendida en el país creció al 38% interanual, una cifra que, aunque sigue siendo sólida, representa una marcada desaceleración respecto del 75% que había registrado en el mismo período de 2025. La propia empresa, en su reporte ante la SEC, reconoció que una “demanda de consumo más débil” en Argentina y México fue la responsable de este freno en el ritmo de expansión.

La desaceleración no es un fenómeno aislado del segundo trimestre. Ya en los primeros tres meses del año el crecimiento había sido del 41%, lo que confirma una tendencia a la baja que preocupa a los analistas. Pero el dato más revelador quizás sea el de la cantidad de artículos vendidos: la suba interanual fue del 22%, muy por debajo del 35% del trimestre anterior y del 46% que se había registrado un año atrás. Esto indica que, si bien la facturación sigue creciendo, lo hace a un ritmo cada vez más lento y con un menor volumen de transacciones.

Sin embargo, no todo es alerta para el unicornio argentino. A pesar de la menor demanda, el mercado local sigue siendo el más rentable para la compañía por amplio margen. La operación en Argentina generó ingresos netos por US$1.839 millones entre abril y junio, un 20,4% más que en el mismo período de 2025, y su margen de rentabilidad, aunque se redujo de 43,3% a 33,9% en el último año, continúa siendo muy superior al de otros países clave. Brasil, por ejemplo, reportó un margen del 10%; México, del 13,1%, y el resto de los países donde opera la firma, del 13,9%. Esto significa que, por cada dólar que factura en Argentina, MercadoLibre obtiene una ganancia mucho mayor que en cualquier otro mercado.

El secreto de esa rentabilidad diferencial no está solo en el comercio electrónico, sino en el negocio financiero. La pata de servicios financieros, liderada por Mercado Pago, aportó el 64% de los ingresos totales que la compañía recaudó en Argentina durante el segundo trimestre: US$1.182 millones de los US$1.839 millones totales. Dentro de ese segmento, los créditos fueron el rubro de mayor dinamismo, con un salto del 38,7% interanual, alcanzando los US$441 millones. La estrategia de la empresa de profundizar su rol como banco digital parece estar dando frutos, incluso en un escenario de consumo moderado.

Pero el mercado argentino está perdiendo peso relativo en la estructura consolidada de la firma. Hace un año, el país representaba el 22,5% de los ingresos netos totales; en el segundo trimestre de 2026, esa participación cayó al 18,1%. Brasil, en cambio, ganó terreno y pasó del 51,1% al 54,4%, mientras que México escaló del 22,2% al 23%. Esta recomposición geográfica refleja que, aunque Argentina sigue siendo un negocio muy rentable, su dinamismo se está desacelerando frente a otros mercados de la región que muestran un mayor impulso.

Más allá de la operación comercial, Argentina también sigue siendo un socio fiscal clave para la empresa. Gracias al Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento, que tiene vigencia hasta diciembre de 2029, MercadoLibre registró un beneficio impositivo de US$29 millones en el primer semestre del año, un alivio fiscal que contribuye directamente a su resultado final. En el segundo trimestre, ese beneficio fue de US$16 millones.

El diagnóstico de la compañía sobre el consumo argentino no es un dato aislado. Coincide con los últimos estudios de la consultora Scentia, que indican que las ventas del consumo masivo acumulan una caída del 2,9% en el primer semestre de 2026. Los supermercados de cadena retrocedieron 4,6%, los autoservicios independientes 3,2% y los mayoristas 3,8%. La única excepción en este panorama es el comercio electrónico: las ventas en línea de consumo masivo crecieron un 41% interanual en junio y acumulan un avance del 34,8% en el semestre. El canal digital se convierte así en el único espacio de expansión dentro de un mercado que retrocede en todos los formatos tradicionales.

Sin embargo, ese crecimiento digital también enfrenta nuevos desafíos. La irrupción de plataformas internacionales como Shein, Temu y Tiendamia está agregando presión a los jugadores locales, incluido MercadoLibre. Las importaciones vía courier alcanzaron un récord de US$125 millones en junio, según el INDEC, superando el pico anterior de US$118 millones registrado en abril. Este flujo creciente de productos importados de bajo costo representa una competencia directa para los vendedores de la plataforma y podría explicar, en parte, la desaceleración en el volumen de artículos vendidos.

Para los analistas que siguen de cerca a la compañía, el principal desafío será mantener el equilibrio entre rentabilidad y crecimiento en un entorno de menor demanda. La pregunta que ahora circula en las mesas de dinero es si la desaceleración en Argentina es un fenómeno transitorio o si, por el contrario, marca el inicio de una nueva tendencia en la que el mercado local pierde protagonismo frente a Brasil y México. Lo que parece claro es que, por ahora, la ecuación de MercadoLibre sigue dando números positivos: menos crecimiento, pero más eficiencia, y un negocio financiero que se convierte en el principal motor de ingresos en el país donde todo empezó.

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