México y Estados Unidos cierran sin acuerdos la tercera ronda de negociación del T-MEC
Las delegaciones discutieron reglas de origen, agricultura, industria automotriz, acero y cadenas de valor, pero no alcanzaron consensos concretos. La próxima ronda bilateral está prevista para la primera quincena de septiembre, en un contexto marcado por la nueva ofensiva arancelaria de Washington.

México y Estados Unidos concluyeron sin acuerdos concretos la tercera ronda de negociaciones vinculadas con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Los equipos mantuvieron reuniones entre el martes y el jueves en territorio mexicano, en medio de crecientes tensiones comerciales y de los nuevos anuncios arancelarios impulsados por la administración de Donald Trump.
Las conversaciones abordaron algunos de los principales puntos de fricción entre ambas economías, entre ellos las reglas de origen, la agricultura, la industria automotriz, el acero y el aluminio, la seguridad económica y el fortalecimiento de las cadenas regionales de producción. También se discutió la posibilidad de reducir la dependencia de insumos procedentes de Asia mediante una mayor integración industrial norteamericana.
Según informó Ámbito, las posiciones de ambos gobiernos continúan mostrando diferencias significativas. Washington busca reforzar la protección de su industria nacional, mientras que la administración de Claudia Sheinbaum intenta reducir los aranceles que todavía afectan a distintas exportaciones mexicanas y preservar las ventajas comerciales derivadas del T-MEC.
Entre los gravámenes actualmente vigentes se encuentra una tasa del 10% sobre productos mexicanos no cubiertos por el acuerdo comercial y un arancel del 25% aplicado a camiones medianos y pesados. A estas medidas se suman un gravamen del 50% sobre el acero y el aluminio y una cuota compensatoria del 17% sobre las importaciones estadounidenses de tomate mexicano.
El secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que la nueva ronda de aranceles anunciada por Estados Unidos para decenas de países no modifica de manera sustancial la situación de México. El funcionario explicó que continúa vigente el esquema establecido anteriormente para los productos mexicanos que quedan fuera de las preferencias del T-MEC.
Pese a la ausencia de acuerdos, Ebrard sostuvo que las conversaciones permitieron seguir aproximando posiciones y destacó que ambos países mantienen como punto de partida la profunda integración económica existente. México considera que preservar y fortalecer las cadenas productivas regionales es fundamental para mantener la competitividad frente a otros polos industriales.
La próxima ronda de conversaciones está prevista para la primera quincena de septiembre. Entre los temas que continuarán sobre la mesa aparecen las reglas de origen, las normas laborales y ambientales y las condiciones de acceso a los mercados, asuntos que Estados Unidos considera prioritarios dentro de la revisión del tratado.
La discusión se volvió más compleja desde que Washington rechazó extender automáticamente la vigencia del T-MEC por otros 16 años. Esa decisión activó un mecanismo de revisiones periódicas que podría mantenerse hasta 2036 si los tres integrantes no alcanzan un entendimiento sobre la continuidad de largo plazo del acuerdo.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la revisión debe concentrarse exclusivamente en cuestiones comerciales y descartó incorporar asuntos vinculados con seguridad u otras diferencias bilaterales. Sin embargo, desde Washington se sugirió que la cooperación mexicana en temas como el tratado de aguas de 1944 y la seguridad fronteriza podría influir sobre la posición estadounidense respecto del futuro del T-MEC.
A las tensiones comerciales se suman las diferencias en materia migratoria. El Gobierno mexicano reclamó recientemente investigaciones penales por la muerte de ciudadanos mexicanos bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos o durante operativos de esa agencia, agregando otro elemento de presión a la relación bilateral.
La falta de consensos en esta tercera ronda mantiene abierta la incertidumbre sobre el futuro del acuerdo comercial. México y Estados Unidos deberán utilizar los próximos encuentros para acercar posiciones en materia arancelaria, reglas de origen y cadenas de suministro, mientras la política proteccionista de Washington continúa generando tensiones con distintos socios comerciales.
