La Unión Europea endurece las sanciones contra el petróleo y las finanzas de Rusia
El bloque acordó su vigésimo primer paquete de restricciones contra Moscú, que mantiene durante un año el techo de US$44 por barril para el crudo ruso. Las medidas también alcanzan al sistema financiero, las criptomonedas y los buques utilizados para eludir las sanciones internacionales.

Los países de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo para aplicar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, después de varias semanas de negociaciones en Bruselas. Se trata de la vigésimo primera ronda de restricciones adoptada desde el inicio de la guerra en Ucrania y vuelve a concentrarse en sectores considerados fundamentales para los ingresos y el financiamiento de Moscú.
Una de las principales medidas será la prórroga durante un año del mecanismo que establece un precio máximo de US$44 por barril para el petróleo ruso exportado. La herramienta busca limitar los recursos obtenidos por Rusia mediante sus ventas energéticas y reducir la capacidad económica disponible para sostener sus operaciones militares.
Según informó Ámbito, el acuerdo final debió incorporar modificaciones respecto de la propuesta presentada inicialmente por Bruselas debido a las diferencias entre algunos Estados miembros. Las negociaciones se concentraron especialmente en el tratamiento del gas natural licuado ruso y en las consecuencias que una prohibición más amplia podía generar sobre determinados sectores empresariales europeos.
Grecia fue uno de los países que reclamó una excepción para permitir que sus compañías navieras continuaran transportando GNL ruso cuando el combustible tuviera como destino mercados ubicados fuera de la Unión Europea. El planteo estuvo vinculado con el peso de la industria marítima griega y con los contratos comerciales vigentes desde antes de la invasión.
Finalmente, el bloque autorizó bajo determinadas condiciones el transporte de gas natural licuado ruso hacia terceros países. La excepción alcanzará a contratos suscriptos antes del 24 de febrero de 2022, fecha en la que Rusia inició la invasión a gran escala de Ucrania, buscando evitar una ruptura abrupta de obligaciones comerciales anteriores al conflicto.
El nuevo paquete también amplía las restricciones sobre el sistema financiero ruso mediante prohibiciones adicionales para realizar determinadas transacciones. Las autoridades europeas pretenden dificultar el acceso de entidades y empresas vinculadas con Moscú a mecanismos que puedan utilizarse para movilizar fondos, financiar operaciones o sortear las sanciones existentes.
Las criptomonedas también quedaron incorporadas dentro de las nuevas medidas. La Unión Europea busca limitar su utilización como vía alternativa para realizar pagos y transferencias que permitan evitar las restricciones aplicadas al sistema bancario convencional, un mecanismo que ganó relevancia desde la implementación de los primeros paquetes de sanciones.
Otro de los objetivos serán los petroleros pertenecientes a la denominada “flota fantasma” rusa, integrada por embarcaciones utilizadas para trasladar petróleo y otras mercancías mediante estructuras societarias opacas, cambios frecuentes de bandera y mecanismos diseñados para dificultar la identificación de los propietarios y el origen de las cargas.
La estrategia europea apunta a incrementar los costos de las exportaciones energéticas rusas y dificultar los mecanismos utilizados para esquivar los controles internacionales. El petróleo continúa siendo una de las principales fuentes de ingresos externos de Rusia, por lo que Bruselas considera que las medidas sobre ese sector constituyen una herramienta central de presión económica.
Con este nuevo paquete, la Unión Europea mantiene su política de endurecimiento gradual de las sanciones mientras continúa la guerra en Ucrania. El desafío será garantizar el cumplimiento efectivo de las restricciones y evitar que Moscú encuentre nuevas vías comerciales y financieras para neutralizar el impacto de las medidas adoptadas.
