El nuevo IPC habría ubicado la inflación de junio por encima del 2%
Consultoras privadas estimaron que el aumento de precios habría oscilado entre el 2,1% y el 2,3% con una canasta de consumo actualizada, debido al mayor peso de los servicios. También anticiparon nuevas presiones inflacionarias por los ajustes de tarifas y precios regulados.

La inflación de junio se ubicó oficialmente en el 1,9% y logró perforar el 2% mensual después de diez meses, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Sin embargo, distintas consultoras privadas advirtieron que el resultado habría superado ese umbral si el organismo hubiera utilizado una estructura de consumo más reciente para calcular el índice.
El IPC vigente se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares realizada entre 2004 y 2005, mientras que la actualización pendiente toma como referencia los patrones de consumo relevados en 2017 y 2018. La principal diferencia entre ambas mediciones radica en el mayor peso que la nueva canasta asigna a los servicios, cuyos precios vienen aumentando por encima de los bienes.
De acuerdo con el análisis publicado por Ámbito, la consultora ACM calculó que la inflación de junio habría sido del 2% con la estructura de gastos más reciente, una décima por encima del dato oficial. La entidad también señaló que la divergencia entre ambas canastas podría ampliarse debido al comportamiento de los servicios.
LCG estimó un resultado aún mayor y sostuvo que el aumento mensual habría alcanzado el 2,3% con las ponderaciones de 2017 y 2018. Bajo esa metodología, la inflación acumulada durante el primer semestre habría sido del 18,4%, frente al 16,8% informado oficialmente por el INDEC.
La consultora Equilibra, por su parte, calculó que el IPC actualizado habría registrado una suba del 2,1% en junio y del 18% durante los primeros seis meses del año. La firma explicó que la estimación fue realizada con un elevado nivel de desagregación, mientras que una medición limitada a los doce grandes capítulos del índice habría arrojado una variación cercana al 2%.
Las diferencias se explican principalmente por la evolución dispar entre bienes y servicios. Durante junio, los bienes aumentaron un 1,4%, mientras que los servicios avanzaron un 2,9%. Esta brecha genera dificultades para sostener la desaceleración, ya que la mayor ponderación de los servicios en una canasta actualizada elevaría el resultado general.
Las consultoras también advirtieron que los precios regulados podrían ejercer nuevas presiones durante julio. Entre los incrementos confirmados aparecen subas del 4,1% en colectivos y subtes, del 8,6% en trenes metropolitanos, del 3% en los servicios de agua y cloacas y de alrededor del 2,8% en las tarifas de gas.
A estos ajustes se suman aumentos de entre el 2,1% y el 2,9% en las cuotas de la medicina prepaga. También permanecen pendientes las definiciones sobre las tarifas eléctricas y la eventual actualización del impuesto a los combustibles líquidos, cuyo impacto dependerá de la magnitud final de las medidas oficiales.
Los especialistas consideran que los servicios podrían continuar aportando inercia inflacionaria, especialmente durante los meses de invierno, cuando aumenta el consumo de energía. Al mismo tiempo, los bienes podrían recuperar parte del terreno perdido si las empresas intentan recomponer sus márgenes o trasladar a los precios la evolución del tipo de cambio.
Desde Adcap señalaron que el principal interrogante es si la inflación podrá estabilizarse cerca del 1,5% mensual. Aunque el resultado de junio fue considerado un avance, la volatilidad cambiaria, los aumentos salariales y las actualizaciones de precios regulados podrían limitar la velocidad de la desaceleración durante los próximos meses.
