La Unión Europea exigió a Estados Unidos respetar el acuerdo comercial tras las amenazas de Trump a España
La Comisión Europea respondió a las declaraciones del presidente estadounidense, quien calificó a España como un “socio terrible” de la OTAN y pidió cortar los vínculos comerciales. Bruselas aseguró que protegerá los intereses de todos sus Estados miembros.

La Unión Europea reclamó que Estados Unidos cumpla con los compromisos asumidos en el acuerdo comercial bilateral, después de que el presidente Donald Trump amenazara con interrumpir las relaciones económicas con España por sus diferencias en materia de defensa y por la posición de Madrid frente al conflicto con Irán.
La respuesta fue expresada por Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, quien recordó que ambas partes firmaron una declaración conjunta durante el año pasado y sostuvo que Washington debe respetar las obligaciones derivadas de ese entendimiento.
“Esperamos que Estados Unidos cumpla los compromisos adquiridos en virtud de dicha declaración conjunta, tal y como nosotros hemos cumplido los nuestros”, afirmó el funcionario.
Según informó Ámbito, Gill intentó reducir la tensión generada por las declaraciones de Trump y remarcó que la Comisión Europea actuará para defender tanto los intereses generales del bloque como los de cada uno de sus países integrantes.
El portavoz agregó que Bruselas continuará promoviendo una relación comercial transatlántica estable, previsible y beneficiosa para ambas partes. La intervención buscó dejar en claro que cualquier medida contra España tendría una respuesta institucional del conjunto de la Unión Europea.
La controversia comenzó durante una conferencia de prensa ofrecida por Trump en Ankara. Allí, el mandatario estadounidense cuestionó a España por no incrementar su gasto en defensa y por negarse a habilitar el uso de las bases de Rota y Morón durante la guerra con Irán.
Trump calificó a Madrid como un “socio terrible” dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y acusó al Gobierno español de no cumplir con sus compromisos militares.
El presidente también sostuvo que España representa un “caso perdido” y ordenó públicamente al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que avanzara con la interrupción de las relaciones comerciales.
Durante su exposición, Trump afirmó que había conversado con Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, pero no con España. A partir de allí, pidió que Estados Unidos dejara de hacer negocios con el país europeo.
“No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas”, expresó el mandatario, mientras reclamaba que la medida fuera aplicada de manera inmediata.
Trump también acusó al país de mantener una actitud hostil dentro de la OTAN y aseguró que otros aliados están aumentando su participación y sus aportes, mientras España continúa negándose a acompañar las exigencias estadounidenses.
El mandatario advirtió además que España obtiene importantes beneficios económicos de su relación con Estados Unidos y anticipó que su administración buscará reducirlos.
Las declaraciones generaron preocupación en Bruselas porque una eventual medida contra España podría afectar el funcionamiento del acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea.
Dentro del bloque consideran que las relaciones comerciales no pueden administrarse mediante decisiones bilaterales aisladas contra uno de los Estados miembros, especialmente cuando existen compromisos firmados entre Washington y las instituciones europeas.
La Comisión Europea sostuvo que seguirá monitoreando la situación y que actuará en caso de que Estados Unidos avance con restricciones concretas.
El episodio vuelve a mostrar las tensiones existentes dentro de la alianza atlántica por el financiamiento de la defensa, el apoyo militar a Estados Unidos y la posición de los países europeos frente a los conflictos internacionales.
España ha mantenido una postura crítica respecto del aumento del gasto militar exigido por Washington y también se diferenció de Estados Unidos en su estrategia frente a Irán.
La disputa podría trasladarse ahora al terreno comercial, aunque la Unión Europea busca evitar una escalada y preservar los canales de diálogo con la administración estadounidense.
Bruselas insistió en que el comercio entre ambos bloques debe mantenerse bajo reglas previsibles y que cualquier diferencia política o militar debe resolverse sin poner en riesgo los compromisos económicos ya acordados.
