Estados Unidos rechazó un eventual peaje iraní en Ormuz y crece la tensión por el tránsito marítimo
Marco Rubio advirtió que permitir el cobro de tasas en el estrecho de Ormuz generaría un precedente “ilegal e inaceptable” para otras rutas marítimas internacionales. Irán sostiene que ningún buque podrá cruzar sin su autorización, mientras la OMI suspendió temporalmente un plan de evacuación tras el ataque a un carguero en el golfo de Omán.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que un eventual cobro de peajes por parte de Irán a los barcos que atraviesan el estrecho de Ormuz sería “inaceptable” y podría abrir un precedente peligroso para otras vías navegables del mundo. La tensión en torno a ese paso estratégico amenaza con complicar las frágiles negociaciones entre Washington y Teherán, iniciadas tras la firma de un memorando de entendimiento el pasado 17 de junio.
La advertencia de Rubio se produjo luego de que Irán afirmara que ningún buque podrá cruzar el estrecho sin su autorización. Al mismo tiempo, la Organización Marítima Internacional anunció una pausa temporal en su plan de evacuación de barcos de Ormuz, que había sido activado dos días antes, tras el ataque sufrido por un carguero mientras transitaba por la zona frente a las costas de Omán.
El estrecho de Ormuz, de unos 30 kilómetros de ancho entre Irán y Omán, es una de las rutas marítimas más sensibles del mundo. Antes de la guerra, por allí transitaba cerca del 20 por ciento del comercio global de hidrocarburos, lo que explica la preocupación internacional por cualquier medida que pueda afectar el paso de buques petroleros y comerciales.
Rubio realizó una gira por países del Golfo con el objetivo de llevar tranquilidad a los aliados regionales de Estados Unidos, después de que Washington y Teherán retomaran conversaciones en Suiza para buscar una salida a la guerra en Medio Oriente. En ese marco, el funcionario sostuvo que su país aspira a alcanzar un acuerdo de paz, aunque aclaró que no será “a cualquier precio”.
“Queremos un acuerdo que sea bueno, queremos un acuerdo que sea real, queremos un acuerdo que sea verificable y queremos un acuerdo que sea respetado”, señaló Rubio al referirse al estado de las negociaciones y al conflicto por el estrecho de Ormuz.
El jefe de la diplomacia estadounidense remarcó que las vías navegables internacionales no pertenecen a ningún Estado y sostuvo que ese principio resulta fundamental para el orden mundial. Según afirmó, aceptar que un país pueda cobrar por el uso de una ruta marítima internacional por estar próxima a su espacio territorial podría generar un efecto expansivo en otras regiones.
“Si de hecho aceptáramos que se puede cobrar por usar una vía navegable internacional porque casualmente está cerca de su espacio territorial, se extenderá por todo el mundo como una plaga. Es un hecho ilegal e inaceptable”, afirmó.
La situación también genera tensiones entre Irán y Omán, ubicado al otro lado del estrecho. Las autoridades omaníes anunciaron que no se incluirán “comisiones de tránsito” en futuros acuerdos y mencionaron la apertura de un “corredor marítimo temporal”, presentado como una iniciativa conjunta con Naciones Unidas.
Sin embargo, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la República Islámica, advirtieron que responderán ante cualquier intento de cruzar el estrecho sin autorización previa de Teherán. Además, remarcaron que “la única ruta autorizada es la anunciada por la República Islámica de Irán”.
En diálogo con Página/12, Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, sostuvo que es difícil que Irán abandone la idea del peaje antes de cerrar un acuerdo definitivo. Según explicó, Teherán descubrió que tiene el “superpoder” de condicionar el tránsito en Ormuz y buscará utilizar esa capacidad como herramienta de negociación.
Puricelli consideró que Irán prioriza la obtención de fondos para la reconstrucción y que, si logra conseguirlos por otra vía, podría dejar de lado la pretensión de cobrar peajes. En una línea similar, Said Chaya, profesor de la Universidad Austral, señaló que el cobro en Ormuz está relacionado con el reclamo de reparaciones de guerra. También recordó que, en un primer momento, Estados Unidos aceptó incluir la cuestión del estrecho para evitar que se incorporara directamente el debate sobre esas reparaciones.
Aunque el cese de hostilidades entre Irán y Estados Unidos permitió una reanudación parcial del tráfico en Ormuz, según la plataforma de seguimiento Kpler, la situación volvió a complicarse tras un ataque en el golfo de Omán contra un buque que había atravesado el estrecho.
La Organización Marítima Internacional decidió suspender temporalmente su plan de evacuación hasta confirmar que siguen vigentes las garantías de seguridad necesarias para los barcos incluidos en la lista y para el resto de las embarcaciones presentes en la región.
El secretario general de la agencia de la ONU, el panameño Arsenio Domínguez, explicó que la pausa se mantendrá hasta verificar que las condiciones de seguridad continúan siendo adecuadas. La decisión llegó después de que la agencia británica de seguridad marítima UKMTO informara que un proyectil de origen desconocido dañó un carguero en el estrecho de Ormuz, a 7,5 millas náuticas, unos 14 kilómetros, al sudeste de Dahit, en Omán.
El diario The Wall Street Journal atribuyó el ataque a Irán, citando a dos altos funcionarios de Washington. Por su parte, la compañía británica de seguridad marítima Vanguard Tech identificó al buque atacado como el portacontenedores Ever Lovely, de bandera singapurense.
El memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán contempla el paso libre de peajes durante 60 días por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, Teherán busca imponer tasas de tránsito en esa ruta estratégica, mientras Washington rechaza de manera tajante cualquier mecanismo de cobro.
El presidente estadounidense, Donald Trump, también intervino en la disputa y advirtió que pondrá fin “de inmediato” a las negociaciones de paz si Irán obstaculiza el tránsito o cobra peajes en el estrecho. La advertencia profundizó la presión sobre un proceso diplomático que todavía se encuentra en una etapa inicial.
A las diferencias por Ormuz se suman las tensiones en torno al programa nuclear iraní. Teherán insiste en que tiene derecho a desarrollar un programa nuclear con fines civiles y niega que busque fabricar una bomba atómica, como sostienen o temen varios países occidentales. El Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó que realizará inspecciones en Irán, aunque todavía no precisó cuándo se llevarán a cabo.
Para Said Chaya, la negociación continúa abierta, pero no debe interpretarse el memorando como un acuerdo definitivo. Según explicó, se trata más bien de un marco provisorio, atravesado además por otros conflictos regionales, entre ellos la situación en Líbano.
En ese frente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que las tropas israelíes permanecerán en la zona que ocupan en el sur libanés “el tiempo que sea necesario”. El ministro de Defensa, Israel Katz, también sostuvo que Israel no hará concesiones en materia de seguridad y que no se retirará de las zonas que considera necesarias para proteger a sus soldados y ciudadanos.
Israel justifica su presencia en el sur del Líbano como una medida para resguardar a las comunidades del norte frente a la amenaza de Hezbolá. Sin embargo, el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán también involucra la integridad territorial libanesa, lo que agrega otro punto de tensión al proceso.
Puricelli advirtió que uno de los mayores riesgos para el memorando es que Israel decida no acatar lo que se acuerde en una negociación en la que no tiene participación directa, pero en la que Estados Unidos asumió de hecho su representación. Desde el 2 de marzo, más de 4.000 personas murieron en Líbano por ataques israelíes, mientras que el Ejército de Israel afirma haber matado a 3.350 miembros de Hezbolá.
El memorando abre un período de 60 días de negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo definitivo. Según Rubio, está prevista una reunión técnica con la delegación iraní el 29 o 30 de junio en Suiza.
Mientras tanto, en Estados Unidos crecen las críticas por las concesiones realizadas por Trump, quien busca cerrar una guerra impopular en pleno año electoral. La Casa Blanca solicitó fondos adicionales por casi 88.000 millones de dólares, principalmente para reponer reservas de municiones.
Puricelli resumió la fragilidad del escenario al señalar que el memorando entre Irán y Estados Unidos está “permanentemente en riesgo” y puede fracasar en cualquier momento por un error de cálculo de las partes. Aun así, consideró que continuar con las negociaciones es lo que más conviene tanto a Washington como a Teherán.
