La inflación de la zona euro alcanzó el 3,2% en mayo y registró su nivel más alto desde 2023
El incremento de los precios se aceleró por segundo mes consecutivo y refuerza los desafíos que enfrenta el Banco Central Europeo para contener las presiones inflacionarias en la región.

La inflación de la zona euro volvió a acelerarse en mayo y alcanzó el 3,2% interanual, su nivel más alto desde septiembre de 2023, según los datos finales difundidos por Eurostat.
El índice de precios al consumidor registró una suba mensual del 0,1%, en línea con las previsiones del mercado, mientras que el incremento anual se ubicó dos décimas por encima del dato registrado en abril.
La persistencia de las presiones inflacionarias vuelve a poner en el centro del debate la estrategia monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que en las últimas semanas ha mostrado una mayor preocupación por el impacto que los precios de la energía y otros factores externos podrían tener sobre la economía regional.
Por su parte, la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía— aumentó un 0,3% mensual y se mantuvo en 2,3% en términos interanuales, evidenciando una relativa estabilidad en las presiones de fondo sobre los precios.
Las diferencias entre los países europeos continúan siendo significativas. Las menores tasas de inflación se registraron en Suecia (1,1%), Dinamarca y República Checa (1,8% en ambos casos). En el extremo opuesto, Rumania encabezó el listado con un 9,7%, seguida por Bulgaria (6,3%) y Lituania (5,1%).
España también mostró una aceleración inflacionaria. La inflación armonizada ascendió al 3,6% interanual, ubicándose cuatro décimas por encima del promedio de la zona euro.
En este contexto, las perspectivas para los próximos años continúan mostrando un escenario de moderada desaceleración, aunque con niveles aún superiores al objetivo del Banco Central Europeo. Según las proyecciones difundidas y recogidas por Ámbito, la inflación de la eurozona se ubicaría en 3% durante 2026, descendería a 2,3% en 2027 y convergería al 2% recién en 2028.
Las estimaciones económicas también reflejan un crecimiento moderado de la actividad. Para la región se prevé una expansión del 0,8% en 2026, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028, en un escenario condicionado por la incertidumbre geopolítica, el comportamiento de los mercados energéticos y la evolución de la política monetaria internacional.
