La canasta básica subió 2% en mayo y una familia necesitó casi $1,5 millones para no ser pobre
El costo de la canasta básica total volvió a desacelerarse en mayo, aunque los alimentos registraron aumentos por encima del promedio general. La línea de pobreza para una familia tipo se ubicó cerca de los $1,5 millones.

El costo de la canasta básica total (CBT), que determina el umbral de pobreza, aumentó 2% en mayo y mostró una desaceleración respecto de los meses anteriores, en línea con la moderación registrada por la inflación general.
De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, una familia integrada por dos adultos y dos niños en edad escolar necesitó ingresos por al menos $1.498.741 para no ser considerada pobre durante el quinto mes del año.
Por su parte, la canasta básica alimentaria (CBA), que establece la línea de indigencia, registró una suba de 2,4%, la más elevada de los últimos tres meses. De esta manera, ese mismo hogar requirió $681.246 para cubrir exclusivamente sus necesidades alimentarias básicas.
La evolución de ambas canastas se produjo en un contexto de desaceleración inflacionaria. Según datos conocidos este jueves, el Índice de Precios al Consumidor registró un incremento mensual de 2,1%, mientras que la inflación núcleo se ubicó en 1,9%.
Sin embargo, los alimentos continuaron mostrando aumentos por encima del promedio general. Como señalaron analistas citados por Ámbito, el comportamiento de los productos estacionales, especialmente las verduras, tuvo un fuerte impacto sobre el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzó 2,5% durante mayo.
En lo que va de 2026, la canasta básica alimentaria acumula una suba de 15,6%, mientras que la canasta básica total aumentó 14,5%, cifras similares a la inflación acumulada del período.
En términos interanuales, la canasta que mide la indigencia registró un incremento de 36,2%, mientras que la utilizada para calcular la pobreza avanzó 34,9%. Ambas variaciones se ubicaron por encima de la inflación anual, que alcanzó el 33,2%.
Los datos reflejan que, si bien el proceso de desaceleración de precios continúa, el costo de los alimentos sigue ejerciendo presión sobre los ingresos de los hogares, especialmente en los sectores de menores recursos.
