Crecen las protestas en Bolivia y trabajadores marchan en La Paz contra el gobierno de Rodrigo Paz

La Central Obrera Boliviana volvió a movilizarse mientras persisten bloqueos en gran parte del país y el Ejecutivo intenta contener la crisis con cambios en el gabinete y llamados al diálogo.

 

Miles de trabajadores y organizaciones sociales se movilizaron este jueves en La Paz para exigir la renuncia del presidente boliviano Rodrigo Paz, en medio de una crisis política y social que ya lleva más de tres semanas y mantiene bloqueadas distintas rutas del país.

La protesta fue encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB) y partió desde la ciudad de El Alto hacia el centro paceño. La movilización avanzó hasta las inmediaciones de la plaza Murillo —epicentro político del país— bajo un fuerte operativo policial y militar destinado a evitar nuevos disturbios.

Las manifestaciones ocurren días después de incidentes registrados durante otra protesta que derivó en enfrentamientos, saqueos y más de 130 detenidos, según datos de la Fiscalía boliviana. Entre los dirigentes denunciados por el Gobierno se encuentra el líder de la COB, Mario Argollo, acusado de delitos como instigación pública y terrorismo.

Durante la marcha, el dirigente fabril Eduardo Ferrufino afirmó que las protestas continuarán pese a las denuncias judiciales contra referentes sindicales. “Capturan a uno y sale el siguiente”, sostuvo. También rechazó el reciente cambio de ministro de Trabajo impulsado por el Gobierno.

En paralelo, el Ejecutivo anunció el primer cambio dentro del gabinete presidencial. Williams Bascopé, abogado de origen aymara, reemplazó a Edgar Morales al frente del Ministerio de Trabajo, luego de semanas de cuestionamientos por parte de organizaciones obreras.

Paz aseguró que el objetivo de la reorganización es incorporar a los sectores sociales dentro de un nuevo Consejo Económico y Social destinado a debatir temas laborales y económicos. “Las organizaciones sociales siempre tendrán un espacio de diálogo”, afirmó el mandatario en un mensaje difundido por la presidencia.

Sin embargo, distintos referentes sindicales e indígenas rechazaron el llamado oficial y acusaron al Gobierno de criminalizar las protestas. El dirigente campesino Aquilardo Cari Cari sostuvo que el Ejecutivo impulsa “políticas neoliberales” y utiliza el diálogo únicamente para “desviar la atención del pueblo”.

Mientras tanto, la situación humanitaria comienza a generar preocupación en varios puntos del país. Según autoridades sanitarias de La Paz, hospitales públicos comenzaron a racionar oxígeno medicinal, alimentos e insumos médicos debido a las dificultades de abastecimiento provocadas por los bloqueos. Algunas cirugías incluso debieron ser postergadas.

De acuerdo con cifras oficiales, todavía permanecen activos al menos 47 bloqueos en siete de los nueve departamentos bolivianos. Aunque el Gobierno informó que logró habilitar corredores humanitarios para garantizar el ingreso de combustibles y productos esenciales, la conflictividad continúa expandiéndose hacia rutas provinciales e interdepartamentales.

La crisis marca uno de los momentos más delicados para la administración de Rodrigo Paz, quien asumió hace apenas seis meses tras poner fin a dos décadas de gobiernos vinculados al Movimiento al Socialismo, encabezados por Evo Morales y Luis Arce.

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