Maipú impulsa la Indicación Geográfica para posicionar su aceto balsámico en mercados internacionales
El proyecto busca consolidar al departamento mendocino como referencia nacional en la producción de aceto balsámico, combinando identidad territorial, valor agregado y desarrollo productivo.

El municipio de Maipú avanza en el proceso para obtener la Indicación Geográfica (IG) del aceto balsámico producido en el departamento, una iniciativa que apunta a fortalecer la identidad productiva local y posicionar el producto en mercados nacionales e internacionales a partir de sus características territoriales y su calidad diferenciada.
La propuesta es impulsada de manera conjunta por el Municipio y las principales acetaias de la región, en un esquema de articulación público-privada orientado a consolidar una nueva cadena de valor vinculada a la agroindustria mendocina.
El proyecto técnico es coordinado por el ingeniero Alfredo Baroni y actualmente se encuentra en trámite ante el Ministerio de Agricultura de la Nación. Además, cuenta con respaldo institucional de entidades vinculadas al sector agroindustrial y del Gobierno provincial.
La obtención de la Indicación Geográfica permitiría certificar oficialmente el vínculo entre el aceto balsámico y las condiciones específicas del territorio maipucino, incluyendo factores climáticos, productivos, históricos y culturales que determinan su singularidad.
Desde el sector productivo remarcan que el objetivo no es replicar modelos tradicionales europeos, sino desarrollar una identidad propia asociada al terroir mendocino y a la utilización de materias primas locales.
El enólogo Gabriel Guardia, integrante de Corazón de Lunlunta y uno de los referentes del proyecto, sostuvo que las condiciones naturales de Maipú permiten elaborar un aceto balsámico “de nivel mundial”.
Según explicó, la iniciativa busca construir una identidad diferenciada basada en el terroir local, utilizando uvas mendocinas y procesos productivos propios. En ese sentido, planteó que la intención es dejar atrás la denominación “tipo Módena” para comenzar a posicionar internacionalmente al “aceto balsámico de Maipú”.
La comparación con Módena aparece como referencia inevitable debido a la histórica tradición italiana vinculada al aceto balsámico, aunque desde el proyecto remarcan que el objetivo es desarrollar una impronta argentina y no reproducir modelos externos.
La Indicación Geográfica es considerada una herramienta estratégica para fortalecer la competitividad del producto, garantizar estándares de calidad y proteger comercialmente su origen territorial frente a mercados cada vez más orientados hacia productos diferenciados y de valor agregado.
El avance del proyecto también se vincula con procesos de reconversión productiva en la región. Uno de los aspectos destacados por productores y autoridades es la posibilidad de utilizar uva criolla —históricamente relegada dentro del mercado vitivinícola tradicional— como insumo principal para la elaboración de un producto premium.
De esta manera, el desarrollo del aceto balsámico abre nuevas oportunidades económicas para productores locales que enfrentan dificultades derivadas de la crisis del mercado del vino y de los cambios en el consumo interno.
A nivel internacional, el mercado del aceto balsámico muestra un crecimiento sostenido impulsado por consumidores que priorizan alimentos artesanales, trazabilidad y productos asociados a territorios específicos.
En paralelo, el consumo interno argentino también registra una expansión progresiva, especialmente dentro de sectores gastronómicos y de alimentación gourmet.
En este contexto, Maipú busca posicionarse como un actor central dentro de una nueva cadena de valor agroalimentaria basada en innovación, diferenciación y desarrollo territorial.
La estrategia ya había sumado un paso institucional importante en 2025, cuando el departamento fue declarado oficialmente capital del aceto balsámico, reforzando el perfil productivo que el municipio intenta consolidar a mediano y largo plazo.
Con el avance hacia la Indicación Geográfica, el distrito mendocino apuesta ahora a transformar ese reconocimiento simbólico en una herramienta concreta de posicionamiento comercial y proyección internacional.
