Trump rechazó las condiciones de Irán para avanzar en un acuerdo de paz
Teherán exigió el levantamiento de sanciones y el reconocimiento de su control sobre el estrecho de Ormuz. La tensión entre ambos países continúa escalando mientras persiste el conflicto en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó este domingo la respuesta presentada por Irán a la propuesta de paz impulsada por Washington, profundizando la tensión diplomática y militar entre ambos países en medio del conflicto iniciado a finales de febrero.
La posición iraní incluyó una serie de exigencias para avanzar en un eventual acuerdo, entre ellas el levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, la autorización para exportar petróleo libremente y el reconocimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo.
Según trascendió a través de fuentes diplomáticas citadas por medios iraníes, Teherán también planteó la necesidad de un alto el fuego en Líbano y propuso que la guerra finalice inmediatamente después del anuncio de un acuerdo, con un período adicional de 30 días para terminar de negociar los detalles del pacto.
Trump respondió públicamente al planteo iraní a través de Truth Social y calificó la postura de Teherán como “totalmente inaceptable”. En sus publicaciones, el mandatario volvió además a cuestionar duramente a las anteriores administraciones demócratas de Barack Obama y Joe Biden, acusándolas de haber fortalecido económica y políticamente a la República Islámica.
La negociación continúa siendo mediada por Pakistán, que trasladó durante las últimas horas la respuesta iraní a la Casa Blanca. Washington esperaba definir este fin de semana si mantiene la tregua iniciada el pasado 8 de abril o si reanuda plenamente las hostilidades ante la falta de avances sobre el programa nuclear iraní y el control regional del conflicto.
En paralelo, Irán lanzó nuevas advertencias contra Francia y Reino Unido luego de que ambos países anunciaran el envío de buques militares al mar Rojo y al golfo de Adén para reforzar la seguridad marítima y garantizar la navegación internacional cerca del estrecho de Ormuz.
El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Garibabadi, sostuvo que cualquier presencia militar extranjera destinada a respaldar acciones estadounidenses será respondida “de forma firme e inmediata”. El funcionario remarcó además que únicamente Irán puede garantizar la seguridad en esa vía marítima y acusó a las potencias occidentales de militarizar la región.
Las autoridades iraníes aseguran además haber establecido un “nuevo sistema jurídico y de seguridad” sobre el estrecho de Ormuz, advirtiendo que los países que acompañen las sanciones estadounidenses podrían enfrentar dificultades para transitar por la zona.
El portavoz del Ejército iraní, el general Mohammad Akraminia, afirmó que Teherán ejerce actualmente un control “fundamental y estratégico” sobre el corredor marítimo y sostuvo que cualquier embarcación que desee atravesarlo deberá coordinar previamente con las autoridades iraníes.
La situación genera preocupación internacional debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el comercio energético global. Antes del conflicto, por esa vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas comercializado a nivel mundial.
Mientras tanto, el impacto económico de la guerra ya comenzó a sentirse en Estados Unidos. La administración Trump evalúa suspender temporalmente el impuesto federal sobre los combustibles para contener la fuerte suba del precio de la nafta, que alcanzó un promedio nacional de 4,52 dólares por galón, más de un 50% por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto.
El aumento de los combustibles comenzó a impactar sobre el consumo interno y los hábitos cotidianos de la población estadounidense. Encuestas recientes muestran que millones de personas redujeron viajes, limitaron el uso de vehículos y recortaron otros gastos domésticos para afrontar el encarecimiento de la energía.
En simultáneo, continúan las especulaciones sobre la situación interna del liderazgo iraní luego de que el entorno del líder supremo Mojtaba Jameneí debiera salir a desmentir rumores sobre su estado de salud tras semanas sin apariciones públicas. Según funcionarios cercanos al gobierno iraní, Jameneí se encuentra “en perfecto estado de salud”. Según informó Página/12, el conflicto sigue manteniendo en alerta a mercados, gobiernos y organismos internacionales ante el riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente.
