Analistas advierten que Argentina difícilmente recupere la categoría de mercado emergente antes de 2028
Especialistas del mercado financiero consideran poco probable que Argentina vuelva a ser reclasificada como mercado emergente en el corto plazo. La persistencia de restricciones cambiarias y la cautela oficial frente al ingreso masivo de capitales alejan una eventual mejora en la calificación de MSCI.

Argentina enfrenta serias dificultades para recuperar su lugar dentro de los índices internacionales de mercados emergentes, una categoría clave para atraer grandes flujos de inversión extranjera hacia acciones y bonos locales. Según un análisis publicado por Bloomberg Línea, en el mercado ya se descuenta que cualquier mejora en la clasificación del país por parte de MSCI recién podría concretarse, como mínimo, en un eventual segundo mandato del presidente Javier Milei.
Uno de los principales obstáculos continúa siendo la permanencia de controles de capital y restricciones cambiarias que limitan el ingreso y salida de fondos de inversores institucionales extranjeros. Esa situación dificulta tanto el posicionamiento de capitales internacionales como una eventual reclasificación del mercado argentino dentro de los estándares exigidos por MSCI.
La diferencia con el escenario vivido durante el gobierno de Mauricio Macri es marcada. En aquel período se produjo un fuerte ingreso de capitales financieros hacia bonos y acciones argentinas. Actualmente, en cambio, el volumen de inversiones extranjeras en títulos en pesos se mantiene muy por debajo de los niveles alcanzados en 2017. Mientras ese año los inversores no residentes llegaron a tener alrededor de US$30.700 millones en bonos en moneda local, al cierre de 2025 esa cifra se reducía a apenas US$3.700 millones.
En materia bursátil, Argentina permanece desde 2021 dentro de la categoría “Standalone” de MSCI, luego de haber sido excluida del grupo de mercados emergentes tras la reintroducción de controles de capital. Según fuentes citadas por Bloomberg Línea, el Gobierno tampoco espera modificaciones durante el actual mandato presidencial y considera que una apertura acelerada podría generar riesgos macroeconómicos, especialmente por una apreciación excesiva del peso.
Desde sectores oficiales incluso sostienen que no sería conveniente recibir un ingreso masivo de dólares financieros en esta etapa, debido al impacto que podría tener sobre el tipo de cambio y la competitividad de la economía. La estrategia actual priorizaría atraer inversiones productivas directas antes que flujos especulativos de corto plazo.
Analistas del mercado explican además que muchos inversores que apostaron por activos argentinos ya obtuvieron fuertes ganancias en los últimos años. Matías De Luca, responsable de research & strategy en Parakeet Capital, sostuvo que quienes compraron bonos argentinos cuando cotizaban a valores muy deprimidos ya realizaron importantes ganancias y ahora observan el escenario político con mayor cautela.
Por su parte, Gustavo Neffa, director de Research For Traders, remarcó que mientras persistan restricciones para los movimientos de capitales institucionales será difícil que Argentina vuelva a captar grandes flujos financieros internacionales. También señaló que para lograr una mejora de categoría sería necesario eliminar restricciones cambiarias para inversores institucionales y aumentar la profundidad del mercado local.
El debate sobre una eventual reclasificación cobró relevancia porque volver a integrar índices de mercados emergentes podría generar ingresos automáticos de capitales a través de fondos pasivos que replican esos indicadores. Un informe reciente de JPMorgan Chase estimó que una eventual consulta de reclasificación podría derivar en ingresos por unos US$2.300 millones hacia acciones argentinas.
Actualmente, entre las compañías argentinas con mayor peso potencial en esos índices aparecen YPF, Grupo Financiero Galicia, Vista Energy, Pampa Energía y Banco Macro.
El historial argentino dentro de MSCI ha estado marcado por fuertes cambios en los últimos años. En 2009 el país fue degradado de mercado emergente a mercado de frontera debido a restricciones financieras. En 2018 recuperó la categoría de emergente tras la liberalización económica impulsada por el gobierno de Macri, pero en 2021 volvió a perderla luego del regreso de controles cambiarios. Desde entonces, Argentina permanece dentro del reducido grupo de mercados independientes o “Standalone”.
