Milei respaldó la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y cruzó a Pedro Sánchez

El presidente argentino se expresó en una entrevista con un medio español y defendió el accionar militar en Medio Oriente, al tiempo que calificó a Israel como “el bastión de Occidente”. También reafirmó su rechazo al aborto y a la eutanasia.

 

En el marco de la escalada militar en Medio Oriente, el presidente Javier Milei expresó su respaldo explícito a las acciones de Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní. “Apoyo total y absolutamente el accionar de Estados Unidos e Israel”, sostuvo el mandatario en una extensa entrevista con el diario español El Debate, realizada en la Casa Rosada y publicada en dos entregas este fin de semana.

Milei argumentó que Israel “es un Estado que acepta convivir con otros estados”, mientras que Irán “lo quiere exterminar”. Desde esa lectura, definió a Israel como “el bastión de Occidente” y vinculó el conflicto con una disputa de valores civilizatorios: “Si usted le pega a Israel, le está pegando a los valores judeocristianos”, afirmó.

Las declaraciones se producen en un momento de máxima tensión entre Buenos Aires y Teherán. En los últimos días, el Gobierno argentino declaró organización terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní y expulsó al encargado de negocios de Irán en el país, Mohsen Soltani Tehrani, tras declararlo persona non grata. La medida fue comunicada por el canciller Pablo Quirno y se concretó este fin de semana, en medio de un cruce diplomático abierto con el régimen islámico, que respondió con comunicados de tono amenazante.

En la misma entrevista, Milei apuntó contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al afirmar que “si España no estuviera en la Unión Europea, Sánchez la habría destruido”. El mandatario trazó un paralelismo con la Argentina y sostuvo que la pertenencia al bloque europeo funciona como un límite institucional a las decisiones del Ejecutivo español.

El reportaje también abordó cuestiones culturales. Milei reafirmó su rechazo al aborto —al que calificó como “un asesinato agravado por el vínculo”— y a la eutanasia, argumentando que “la vida es un valor supremo y no puede estar sujeta a la decisión de terceros”.

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