El oro se mantiene cerca de máximos en medio de la escalada en Medio Oriente
El metal precioso ronda los US$4.500 por onza y muestra resistencia pese a la volatilidad global. La guerra y las expectativas sobre tasas condicionan su evolución.
El precio del oro se mantiene en niveles elevados y continúa operando cerca de los US$4.500 por onza en un contexto internacional marcado por la persistencia del conflicto en Medio Oriente. A pesar de la volatilidad en otros mercados y la suba sostenida del petróleo, el metal precioso logró recuperar parte de las pérdidas registradas en las primeras semanas de la guerra.
La cotización encuentra respaldo en la demanda de inversores que aprovechan las caídas para posicionarse en activos considerados refugio, en un escenario de incertidumbre geopolítica y tensiones financieras. Esta dinámica se da mientras el mercado evalúa la posible duración del conflicto y sus efectos sobre la inflación global y la política monetaria.
La escalada bélica, que ya se extiende por varias semanas, ha incrementado las preocupaciones sobre su impacto en la economía mundial. La participación de nuevos actores en el conflicto y los ataques en distintos puntos de la región han reforzado la percepción de riesgo, lo que contribuye a sostener el interés por el oro como resguardo de valor .
Sin embargo, el comportamiento del metal no ha sido lineal. Desde el inicio de la guerra, el oro acumuló una caída significativa, influida por la suba de tasas de interés y la contracción de la liquidez global. En ese contexto, algunos bancos centrales comenzaron a desprenderse de reservas, lo que también incidió en la dinámica de precios.
Aun así, existen factores que podrían sostener su cotización en el mediano plazo. Entre ellos se destaca la posibilidad de una desaceleración económica global, que podría moderar las tasas de interés y reducir el costo de oportunidad de invertir en oro, fortaleciendo su atractivo frente a otros activos.
Además, el comportamiento de los mercados financieros refleja un equilibrio inestable entre las presiones inflacionarias derivadas del conflicto y el riesgo de una desaceleración económica más profunda. En ese escenario, el oro continúa funcionando como un indicador sensible de las expectativas de los inversores.
De cara a las próximas semanas, la evolución del conflicto y las decisiones de política monetaria serán determinantes para el comportamiento del metal, que sigue operando en un contexto de alta incertidumbre y cambios constantes en el escenario global.

