Wall Street profundiza las caídas y el Nasdaq entra en zona de corrección por la guerra en Irán
El alza del petróleo, el repunte de las tasas y la incertidumbre geopolítica golpearon con fuerza a los mercados, que muestran un giro hacia posiciones defensivas.
Las bolsas de Estados Unidos registraron una jornada de fuertes pérdidas en un contexto dominado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el endurecimiento de las condiciones financieras. El deterioro del apetito por el riesgo impactó especialmente en el sector tecnológico, llevando al Nasdaq a ingresar en territorio de corrección tras acumular una caída del 10% desde sus máximos recientes.
El S&P 500 retrocedió 1,75%, mientras que el Nasdaq cayó más de 2% y el Dow Jones perdió 1,04%, en una jornada marcada por la volatilidad. La presión bajista estuvo impulsada por el incremento en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que alcanzaron el 4,4% a diez años, reflejando una menor demanda por deuda y expectativas de una política monetaria más restrictiva.
El factor central detrás de este movimiento sigue siendo el shock energético derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El precio del crudo Brent superó los 107 dólares por barril y acumula subas cercanas al 30% desde el inicio de las hostilidades, lo que ha reconfigurado las expectativas inflacionarias y reducido las probabilidades de recortes de tasas en el corto plazo.
En este contexto, el mercado enfrenta lo que analistas describen como un “doble impacto”: por un lado, tasas de interés más altas y, por otro, un escenario geopolítico incierto que podría prolongar los precios elevados de la energía. Esto afecta particularmente a las valuaciones de empresas de crecimiento, que dependen de condiciones financieras más laxas.
Las grandes tecnológicas lideraron las pérdidas, borrando gran parte de las ganancias acumuladas en los últimos meses. El deterioro de su desempeño también está vinculado a la posibilidad de interrupciones en cadenas de suministro estratégicas, especialmente si persisten las restricciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz.
El cambio de escenario también se refleja en el comportamiento de los inversores institucionales, que comenzaron a aumentar su exposición a liquidez. De acuerdo con relevamientos recientes, los niveles de efectivo en cartera registraron su mayor incremento en seis años, en una señal clara de cautela frente a la incertidumbre global .
El impacto del conflicto ya trasciende el mercado energético. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos elevó sus proyecciones de inflación para 2026 en las principales economías del G20, advirtiendo que un período prolongado de altos precios de la energía podría afectar tanto el crecimiento como el consumo a nivel global .
En este marco, los mercados comienzan a ajustar sus expectativas hacia un escenario más adverso, en el que la combinación de inflación persistente, tasas elevadas y tensiones geopolíticas podría configurar un ciclo de mayor volatilidad y menor crecimiento en la economía internacional.

