EE.UU. evalúa destinar otros US$200.000 millones para sostener la guerra con Irán
El Pentágono busca ampliar el financiamiento militar y reforzar su arsenal en medio de un conflicto que ya muestra un alto costo económico.
El gobierno de Estados Unidos prevé solicitar al Congreso una nueva partida presupuestaria cercana a los US$200.000 millones para continuar las operaciones militares en el conflicto con Irán, en un escenario de creciente escalada bélica.
El anuncio fue realizado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien señaló que los fondos estarán destinados tanto a sostener las acciones en curso como a garantizar recursos para eventuales operaciones futuras. El monto, que podría ajustarse en los próximos días, implicaría un incremento significativo respecto al presupuesto militar vigente.
Desde la administración estadounidense sostienen que el objetivo es no solo reponer el material utilizado en combate, sino también ampliar las reservas estratégicas de armamento y municiones, reforzando la capacidad operativa de las fuerzas armadas.
El conflicto, que ya lleva varias semanas, ha implicado un fuerte despliegue de recursos. Estimaciones oficiales indican que los primeros días de enfrentamientos demandaron miles de millones de dólares, en gran parte por el uso de tecnología militar de alto costo.
En este contexto, el aumento del gasto militar también reaviva debates sobre las prioridades presupuestarias y el impacto económico de una guerra prolongada (según información publicada por Página 12).
En paralelo, el gobierno analiza medidas para contener los efectos colaterales del conflicto, especialmente el alza en los precios del petróleo. Entre las alternativas en estudio se encuentran la liberación de reservas estratégicas y posibles ajustes en las sanciones energéticas para estabilizar el mercado.
La tensión en Medio Oriente ya comienza a tener repercusiones globales, afectando no solo el mercado energético sino también sectores productivos como el agro, debido al encarecimiento de insumos clave.
Mientras tanto, dentro de Estados Unidos también surgen voces críticas sobre la continuidad del conflicto, advirtiendo sobre los costos económicos y políticos de una escalada sin un horizonte claro de resolución.

