América Latina enfrenta riesgos fiscales por la suba del petróleo
Un informe advierte que el encarecimiento de la energía puede derivar en mayores déficits si los gobiernos recurren a subsidios generalizados.
El aumento sostenido del precio del petróleo a nivel global plantea nuevos desafíos para América Latina, donde el impacto no solo se limita a la inflación y la balanza comercial, sino que también podría trasladarse a las cuentas fiscales.
Un reciente análisis del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) advierte que la reacción de los gobiernos será clave para determinar la magnitud del problema. En particular, señala que la adopción de subsidios generalizados o medidas de contención de precios puede aliviar el impacto inmediato, pero a costa de deteriorar rápidamente las finanzas públicas.
Según el economista Jonathan Fortún, uno de los autores del informe, el principal riesgo radica en transformar un shock externo —como el encarecimiento de la energía— en un problema fiscal interno, especialmente si se incrementa el gasto público sin un esquema sostenible.
El informe destaca que este tipo de situaciones no afectan de manera homogénea a la región. Países como Chile, México y Colombia aparecen entre los más expuestos, debido a la combinación de dependencia energética, presiones inflacionarias y menor margen de política económica (de acuerdo a un reporte difundido por Bloomberg Línea).
El impacto se transmite a través de distintos canales: el aumento en la factura de importaciones energéticas, la presión sobre los precios internos —especialmente alimentos y transporte— y la vulnerabilidad financiera en economías con alta exposición a los mercados internacionales de deuda.
En este contexto, especialistas advierten que una respuesta adecuada debería evitar distorsiones de precios y priorizar medidas focalizadas y temporales, en lugar de políticas expansivas de difícil reversión.
A diferencia de otras regiones, América Latina presenta una alta heterogeneidad. Mientras algunos países pueden beneficiarse parcialmente del aumento de los commodities, otros enfrentan mayores dificultades para absorber el shock sin comprometer su estabilidad macroeconómica.
En definitiva, el desafío para los gobiernos será gestionar el impacto del encarecimiento energético sin agravar los desequilibrios fiscales, en un escenario internacional todavía incierto y marcado por tensiones geopolíticas.

