“La Habana Vieja está vacía”: el turismo en Cuba se hunde y agrava la crisis económica

La falta de combustible, la suspensión de vuelos y la baja llegada de visitantes agravan la crisis del sector, una de las principales fuentes de divisas de la isla. Hoteles cierran y miles de trabajadores ven caer sus ingresos en dólares.

“La Habana Vieja está vacía”: el turismo en Cuba se hunde y agrava la crisis económica

 

El turismo, durante décadas uno de los motores económicos de Cuba, atraviesa un nuevo retroceso que profundiza la delicada situación financiera del país. La disminución sostenida de visitantes, el cierre de hoteles y la reducción de vuelos golpean a una industria clave para el ingreso de divisas y el empleo.

Las cifras muestran una tendencia descendente marcada. En 2018 la isla recibió 4,7 millones de turistas y generó ingresos por US$2.782 millones. En 2023 la llegada se redujo a 2,4 millones y en 2025 cayó a 1,8 millones, un 18% menos interanual, según datos oficiales.

La crisis del combustible tuvo un efecto inmediato sobre la conectividad aérea. La falta de queroseno obligó a aerolíneas canadienses y rusas —entre los principales emisores de turistas— a suspender vuelos tras repatriar pasajeros. Se estima que hasta abril podrían cancelarse más de 1.700 operaciones, afectando la temporada alta.

Aunque algunas compañías europeas mantienen rutas, varias realizan escalas técnicas fuera de Cuba para repostar. La caída del tráfico aéreo también impacta en las remesas, que en parte llegan a la isla a través de viajeros.

En destinos emblemáticos como La Habana Vieja y Varadero, la baja ocupación es evidente. Cadenas hoteleras internacionales reconocieron cierres parciales para ajustarse a la demanda, mientras otras anunciaron la clausura total de sus establecimientos. Hostales privados también reportan ocupaciones reducidas.

El sector emplea a unas 300.000 personas. Trabajadores describen jornadas con pocos clientes, dificultades de transporte por falta de gasolina y apagones frecuentes que afectan la actividad. La caída del flujo de dólares repercute tanto en el Estado como en pequeños emprendimientos vinculados al turismo.

Economistas advierten que un colapso mayor del sector pondría aún más presión sobre una economía que ya enfrenta escasez de divisas para importar alimentos y medicamentos. A los problemas coyunturales se suman deficiencias estructurales en el sistema eléctrico y cuestionamientos sobre la priorización de inversiones en hoteles de alto nivel con baja ocupación.

El panorama actual, reflejado en un reciente informe periodístico internacional, expone una combinación de factores externos e internos que dejan a la industria turística en uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas.

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