Rusia reduce su producción de petróleo ante mayores dificultades para colocar crudo en el mercado

La extracción cayó por segundo mes consecutivo en enero y quedó muy por debajo del límite acordado con la OPEP+, en un contexto de sanciones y presión de Estados Unidos sobre los compradores.

 

La producción de petróleo de Rusia volvió a retroceder en enero y profundizó una tendencia a la baja que se repite por segundo mes consecutivo. Según datos a los que accedieron fuentes del sector, el país bombeó en promedio 9,28 millones de barriles diarios de crudo, sin contabilizar el condensado, un nivel inferior tanto al de diciembre como al cupo autorizado en el marco del acuerdo con la OPEP+.

El volumen producido se ubicó unos 46.000 barriles diarios por debajo del ya reducido nivel del mes previo y casi 300.000 barriles diarios menos de lo permitido por el pacto entre los grandes productores. La caída se explica, en gran medida, por las crecientes dificultades para comercializar el crudo ruso en los mercados internacionales, a raíz del endurecimiento de las sanciones y la presión diplomática de Estados Unidos sobre países compradores.

En ese marco, distintas estimaciones del mercado —citadas en reportes recientes de Bloomberg Línea— señalan que se incrementó de forma significativa el volumen de petróleo ruso almacenado en buques petroleros, una señal de que varios cargamentos tardan más de lo habitual en encontrar destino. A comienzos de febrero, el crudo ruso retenido en el mar rondaba los 143 millones de barriles, casi el doble que un año atrás.

Uno de los factores clave fue la decisión del presidente Donald Trump de condicionar acuerdos comerciales a la interrupción de las compras de petróleo ruso. En ese contexto, India, uno de los principales clientes de Moscú, habría reducido drásticamente la adquisición de cargamentos al contado, lo que obligó a redireccionar parte de los envíos hacia China, aunque persisten dudas sobre la capacidad de ese mercado para absorber mayores volúmenes.

La merma en la producción y en las exportaciones representa un riesgo adicional para las finanzas rusas. El año pasado, el sector de petróleo y gas explicó cerca del 23% de los ingresos del presupuesto nacional, pero en enero esos recursos tocaron su nivel más bajo en cinco años, afectados por precios internacionales más débiles, mayores descuentos y un rublo más fuerte.

De mantenerse este escenario, Rusia también podría perder participación en el mercado global frente a otros miembros de la OPEP+. El grupo acordó mantener estable la producción durante el primer trimestre de 2026 y aún no definió una estrategia para los meses siguientes, aunque desde Moscú insisten en la necesidad de actuar con cautela ante la evolución de la demanda mundial.

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