El secretario de Trabajo salió a defender la reforma laboral y apuntó a un cambio en la cultura del trabajo
El secretario de Trabajo sostuvo que la iniciativa no recorta derechos y cuestionó las protestas sindicales. Puso el foco en las nuevas modalidades de vacaciones y en la conciliación obligatoria ante conflictos gremiales.
En medio de la disputa con los sindicatos por la reforma laboral que el oficialismo busca tratar el próximo 11 de febrero, el secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, defendió los principales lineamientos del proyecto y aseguró que responde a cambios en las demandas de las nuevas generaciones de trabajadores. Entre otros puntos, afirmó que “los jóvenes ya no quieren tomarse 35 días de vacaciones seguidos”, al explicar uno de los ejes más discutidos de la iniciativa.
Cordero sostuvo que la reforma amplía las posibilidades de fraccionar las vacaciones de común acuerdo entre empleador y trabajador, siempre respetando un piso mínimo de siete días corridos. Según explicó, la intención es adaptar la normativa a nuevas formas de organización del tiempo laboral, sin eliminar el derecho al descanso anual. En declaraciones radiales, remarcó que la legislación vigente ya permite acuerdos de este tipo, pero que el proyecto busca darle mayor claridad y previsibilidad.
El funcionario también rechazó que la reforma implique un retroceso en materia de indemnizaciones por despido. Aseguró que el esquema se mantiene sin cambios sustanciales y que el objetivo es reducir la litigiosidad laboral. “La indemnización sigue siendo un mes de sueldo por año trabajado, calculado sobre la mejor remuneración habitual”, señaló, y agregó que la nueva redacción apunta a evitar juicios prolongados que demoran años en resolverse.
Otro de los puntos destacados fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), pensado principalmente para pequeñas y medianas empresas. Según explicó Cordero, este instrumento permitiría afrontar desvinculaciones voluntarias sin recurrir a mecanismos judiciales, facilitando acuerdos entre las partes. Desde el Gobierno aseguran que se trata de una herramienta complementaria que no reemplaza derechos adquiridos.
En ese sentido, el secretario subrayó que la reforma no elimina derechos esenciales y recordó que existe una directiva clara de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, en ese sentido. Además, defendió el marco institucional del debate y cuestionó la convocatoria a medidas de fuerza impulsadas por sectores sindicales, entre ellos la Confederación General del Trabajo (CGT). A su entender, el Congreso es el ámbito legítimo para discutir el proyecto y definir su alcance.
Las declaraciones se conocieron en paralelo al conflicto con el gremio ferroviario La Fraternidad, que había anunciado un paro de trenes luego suspendido tras la decisión del Gobierno de dictar la conciliación obligatoria. Cordero explicó que la medida se adoptó “pensando en la gente” y en la necesidad de preservar la paz social mientras continúan las negociaciones salariales.
Según el funcionario, la Secretaría de Trabajo actúa como mediadora entre las partes y busca que se agoten las instancias de diálogo antes de recurrir a una huelga. En ese marco, sostuvo que prácticas como lanzar un paro sin cerrar la negociación generan un perjuicio directo a la ciudadanía. Para el Gobierno, la reforma laboral forma parte de una estrategia más amplia del presidente Javier Milei orientada a reactivar la economía y destrabar la creación de empleo formal, estancada desde hace más de una década.

