Bitcoin y la estacionalidad: cuáles son los meses más favorables y por qué enero suele ser moderado

Un análisis histórico muestra que el bitcoin no ofrece rendimientos homogéneos durante el año. Octubre y febrero aparecen como los meses más fuertes, mientras que enero suele destacarse más por su volatilidad que por retornos elevados.

 

El comportamiento del bitcoin a lo largo del año no es uniforme y presenta una marcada estacionalidad, según un informe de la firma financiera chilena Capitaria. El estudio señala que, si bien enero de 2026 muestra un desempeño moderadamente positivo —con una suba superior al 6% y cotizaciones por encima de los US$92.000—, este mes no suele ubicarse entre los más favorables en términos históricos.

De acuerdo con la mediana histórica, enero registra un retorno cercano al 0,7%, lo que lo posiciona como un mes intermedio. “Bitcoin no distribuye retornos homogéneamente durante el año”, sostiene el informe, que identifica meses recurrentemente fuertes y otros con sesgo negativo.

Entre los períodos más favorables se destacan octubre, con una mediana de retorno del 12,9%, y febrero, con un 12,2%. En contraste, los meses con desempeño históricamente negativo son agosto (-7,9%), diciembre (-3,2%), septiembre (-3,1%) y marzo (-2,2%). Según Capitaria, los meses fuertes suelen coincidir con fases expansivas del ciclo, mientras que los más débiles se asocian a procesos de presión o consolidación del mercado. En ese contexto, enero aparece como un mes moderado, aunque exigente por su volatilidad y por la definición del rumbo del mercado para el resto del año.

El informe también remarca que el bitcoin no se mueve de forma aislada, sino que responde a los regímenes de liquidez global y al apetito por el riesgo. Para analizar este comportamiento, Capitaria observa las correlaciones móviles con activos de referencia como el S&P 500 —indicador del apetito por riesgo— y el oro, tradicional refugio de valor.

Según el estudio, el bitcoin tiende a correlacionarse positivamente con la renta variable en determinados tramos, comportándose como un activo de riesgo. En cambio, su relación con el oro es inestable y no consistente, lo que impide considerarlo, al menos por ahora, como un refugio clásico. Actualmente, la criptomoneda presenta una correlación elevada con el S&P 500, aunque esta relación muestra señales de debilitamiento, mientras que la correlación con el oro es prácticamente nula.

Finalmente, el análisis destaca que el estudio de ciclos y estacionalidad cobra mayor relevancia en escenarios de alta volatilidad, ya que ciertos meses concentran rebalanceos de portafolios y ajustes de posición por parte de los inversores.

En ese marco, especialistas del sector coinciden en que el bitcoin y las criptomonedas comienzan a ser vistos cada vez más como activos subyacentes y no solo como instrumentos de trading. Para algunos inversores, incluso, se posicionan como una alternativa comparable al dólar o al oro, al ofrecer una vía de resguardo frente a contextos de inestabilidad económica.

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