Putin asegura que Rusia avanza en Ucrania y condiciona la paz a la cesión de territorios

El presidente ruso afirmó que sus tropas dominan la iniciativa militar y reiteró que cualquier acuerdo de paz deberá reconocer las conquistas territoriales de Moscú. Kiev rechazó las exigencias y reclamó garantías de seguridad de Estados Unidos.

 

El presidente ruso, Vladímir Putin, sostuvo que las fuerzas de Moscú continúan avanzando en Ucrania y aseguró que el Kremlin logrará sus objetivos militares, al tiempo que reiteró que un eventual acuerdo de paz solo será posible si Kiev acepta importantes concesiones territoriales. Las declaraciones se produjeron durante su conferencia de prensa anual, combinada con un programa de llamadas en directo, realizada este viernes en Moscú.

Según Putin, las tropas rusas “han tomado completamente la iniciativa estratégica” y avanzan a lo largo de toda la línea de contacto, con progresos desiguales pero constantes. En ese marco, pronosticó nuevos avances antes de que finalice el año y presentó los movimientos recientes como señales de una ventaja sostenida en el frente de batalla.

El mandatario recordó que, tras el fracaso inicial del intento de tomar Kiev en 2022, el conflicto derivó en una guerra prolongada de desgaste, con epicentro en el este de Ucrania. Si bien reconoció que la victoria rápida no se concretó, destacó que en los últimos meses Rusia logró avances graduales que considera estratégicamente relevantes.

Putin también se refirió al plan de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump y afirmó que Rusia está dispuesta a poner fin al conflicto por vías diplomáticas. Sin embargo, responsabilizó a Ucrania por el estancamiento de las negociaciones, al acusar a Kiev de negarse a discutir la cesión de cerca de una quinta parte de su territorio.

En línea con su discurso habitual, el jefe del Kremlin insistió en que cualquier acuerdo debe abordar las “causas profundas” del conflicto, una fórmula que resume las demandas centrales de Moscú. Entre ellas, se incluye el reconocimiento de Crimea y de las cuatro regiones ucranianas parcialmente ocupadas como parte de Rusia, así como la retirada ucraniana de zonas del Donbás que aún no controla el Ejército ruso.

El Kremlin también exige que Ucrania renuncie de manera definitiva a su aspiración de ingresar en la OTAN y reclama una reducción significativa de las Fuerzas Armadas ucranianas, en línea con su objetivo declarado de “desmilitarizar” el país. Moscú advirtió además que cualquier despliegue de tropas de la Alianza Atlántica sería considerado un blanco legítimo.

Desde Kiev, el gobierno ucraniano rechazó de plano estas condiciones y reiteró que la cesión territorial es incompatible con su Constitución. El presidente Volodímir Zelenski insistió en que Ucrania necesita garantías de seguridad firmes y sostuvo que los compromisos europeos no pueden reemplazar el respaldo de Estados Unidos, en particular mecanismos equivalentes al Artículo 5 de la OTAN.

Mientras continúan los combates y los ataques rusos con drones y misiles contra infraestructura energética y centros urbanos, la Unión Europea acordó esta semana otorgar a Ucrania un préstamo de 90.000 millones de euros para 2026 y 2027. No obstante, los líderes europeos no lograron consenso sobre el uso de activos rusos congelados para financiarlo y optaron por recurrir a los mercados de capitales.

Putin calificó cualquier intento de confiscar esos fondos como un “robo” y advirtió que una medida de ese tipo podría afectar la confianza de los inversores en la eurozona. Los activos rusos, en su mayoría retenidos en Europa, permanecerán congelados hasta que Moscú pague reparaciones de guerra a Ucrania, estimadas en más de 600.000 millones de euros.

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