Aguinaldo bajo presión: casi tres de cada diez argentinos lo usaron para saldar deudas
Un relevamiento privado muestra que el sueldo anual complementario perdió peso como ingreso extra y pasó a ser clave para cubrir gastos y obligaciones pendientes, especialmente en los hogares de clase media.
Con el cierre del año en marcha y el pago de la segunda cuota del aguinaldo ya en curso, el destino del sueldo anual complementario refleja un cambio significativo en las prioridades de los hogares argentinos. Lejos de canalizarse mayoritariamente hacia el consumo o el ahorro, una porción creciente se orientó a cubrir compromisos financieros y gastos básicos.
Según un estudio reciente de la consultora Focus Market, el 29% de las personas que perciben aguinaldo decidió utilizarlo para el pago de deudas. El relevamiento, realizado sobre casi 3.900 casos, abarca a los más de 10 millones de trabajadores asalariados registrados que reciben este ingreso adicional. El dato marca un fuerte incremento respecto del año pasado y da cuenta de un mayor nivel de estrés financiero en los hogares.
El informe señala que, si bien el contexto macroeconómico muestra cierta estabilización, los salarios siguen resultando insuficientes para sostener el nivel de vida. En ese marco, el aguinaldo funciona como un recurso de emergencia para cerrar el mes. De hecho, más de la mitad de los hogares de clase media recurrió durante 2025 a ahorros o endeudamiento para afrontar gastos corrientes, una tendencia que explica el uso defensivo del ingreso extra de fin de año.
En diálogo con Ámbito, el director de Focus Market, Damián Di Pace, explicó que el aguinaldo “dejó de ser un extra” y pasó a cumplir un rol compensatorio. La suba de 16 puntos porcentuales en el uso del aguinaldo para cancelar deudas respecto de 2024 refleja, según el analista, una recuperación incompleta del poder adquisitivo, donde la prioridad es estabilizar las cuentas del hogar antes que planificar consumos o inversiones.
El destino del dinero también muestra ajustes en otros rubros. El gasto en vacaciones cayó de manera significativa frente al año anterior, lo que sugiere una menor predisposición a destinar recursos al ocio en un contexto de cautela. Algo similar ocurrió con las inversiones financieras, que perdieron peso frente a opciones más inmediatas o líquidas.
En cuanto al ahorro, la compra de dólares retrocedió respecto de diciembre de 2024, en línea con un escenario de mayor estabilidad cambiaria y menor urgencia por refugiarse en moneda extranjera. También se redujo el interés por instrumentos tradicionales como el plazo fijo o el stockeo en supermercados, prácticas que habían ganado terreno en años de alta inflación.
El panorama general muestra un comportamiento prudente de los hogares: menos consumo discrecional, menor apuesta a inversiones y una fuerte orientación a ordenar las finanzas personales. En un contexto de inflación más contenida pero con salarios todavía rezagados, el aguinaldo aparece, para muchos, como una herramienta para equilibrar cuentas más que como un impulso para mejorar el bienestar o proyectar a largo plazo.

