Corrientes celebra un cambio histórico: 172 familias dejaron la tracción a sangre y 730 caballos fueron recuperados
A dos años del inicio del programa de Reconversión Productiva, el Municipio acompañó a más de 170 familias en nuevos emprendimientos y rescató a cientos de equinos que hoy viven en campos de protección. La iniciativa transformó vidas y paisajes urbanos.
La Municipalidad de Corrientes cerrará el 2025 con un balance que marca un antes y un después para la ciudad: 172 familias dejaron atrás la actividad de carreros y avanzaron hacia oficios y emprendimientos propios, mientras que 730 caballos fueron rescatados y trasladados a espacios de bienestar. El programa de Reconversión Productiva, que empezó como un registro voluntario, se consolidó como una política pública que combina inclusión social, desarrollo económico y protección animal.
Cada proceso tiene una historia detrás. Leandro, vecino del barrio San Roque Oeste, recuerda sus largas jornadas recolectando cartón junto a sus caballos. Hoy, en el mismo lugar donde guardaba el carro, funciona la pollería familiar que montó con apoyo municipal. “Es otro ritmo y otra vida”, resume. Para Máximo, que atravesó un ACV, el programa significó dejar un trabajo físicamente imposible de continuar y comenzar una hamburguesería junto a su familia. También Gustavo, que pasó de la pesca al reciclado y luego al comercio, entregó sus equinos para abrir un local de bebidas: “Es volver a empezar, pero con una oportunidad real”.
Estas experiencias se multiplican entre las 172 familias que reconvirtieron su actividad hacia oficios como jardinería, albañilería, pintura, gomería o elaboraciones gastronómicas. El impacto directo del programa alcanza a más de 380 personas que integran los núcleos familiares de excarreros y excarreras.
En paralelo, el Municipio rescató 730 caballos: 346 entregados voluntariamente y 384 recuperados por casos de maltrato o incumplimiento normativo. Los animales recibieron atención veterinaria integral —curación de heridas, vacunación, desparasitación y castración en los machos— antes de ser trasladados a campos de protección en San Luis del Palmar, Loreto, San Cosme, Empedrado, Santa Rosa, San Roque y Pasó Quintana–San Isidro.
El programa, que combina intervención social, acompañamiento económico y regulación del bienestar animal, ya modificó el paisaje urbano y la realidad cotidiana de cientos de hogares. Para el Municipio, el balance es claro: el proceso no se mide solo en números, sino en oportunidades construidas, vidas transformadas y equinos recuperados.

