Tensión Washington–Caracas: Trump analiza próximos pasos y crece la presión militar en el Caribe

El presidente de EE.UU. mantuvo una reunión con su equipo de seguridad para definir su estrategia hacia Venezuela, en medio del despliegue militar regional y versiones sobre exigencias a Nicolás Maduro. Caracas denuncia agresiones y pide apoyo internacional.

Tensión Washington–Caracas: Trump analiza próximos pasos y crece la presión militar en el Caribe

 

Estados Unidos volvió a colocar a Venezuela en el centro de su agenda de seguridad. Este lunes, Donald Trump se reunió con sus asesores más cercanos para evaluar los próximos pasos respecto de Caracas, luego de confirmar que mantuvo una conversación telefónica con Nicolás Maduro. La Casa Blanca evitó dar detalles sobre lo discutido, pero la combinación de ambigüedad oficial y despliegue militar en el Caribe alimentó especulaciones sobre un posible escalamiento.

Según informó Página/12 en su cobertura original, altos funcionarios como Marco Rubio, Pete Hegseth y el jefe del Estado Mayor Conjunto participaron del encuentro en el Despacho Oval. La vocera Karoline Leavitt sostuvo que se trató de una reunión habitual, aunque no descartó que el presidente esté considerando distintas opciones sobre Venezuela, incluida la posibilidad de un despliegue más amplio.

Maduro, por su parte, afirmó que Venezuela no está dispuesta a aceptar “la paz de los esclavos” y recordó que el país lleva más de 20 semanas denunciando agresiones estadounidenses. En un acto en Caracas, insistió en que su gobierno busca “paz con soberanía” y advirtió sobre la amenaza que representa la presencia de buques y aeronaves militares estadounidenses cerca de la región.

Mientras tanto, la Asamblea Nacional venezolana anunció la creación de una comisión especial para investigar presuntas ejecuciones extrajudiciales atribuidas a fuerzas estadounidenses en operativos navales en aguas internacionales. Legisladores señalaron que las víctimas incluyen pescadores venezolanos y ciudadanos de otros países caribeños. Un artículo del Washington Post, citado durante el debate parlamentario, asegura que uno de los ataques habría continuado incluso cuando sobrevivientes intentaban mantenerse a flote tras el primer impacto.

El episodio desencadenó reacciones en el Congreso estadounidense: líderes demócratas advirtieron que podrían activar una resolución de poderes de guerra para limitar nuevas operaciones si Trump avanza con una intervención. Comités de ambas cámaras ya solicitaron información oficial al Departamento de Defensa.

La tensión también se trasladó al plano diplomático. Venezuela elevó reclamos ante la OPEP para frenar lo que califica como “agresión energética” y denunció ante la OACI el anuncio de Trump sobre el supuesto cierre del espacio aéreo venezolano. Caracas sostiene que Washington no tiene autoridad para imponer esa medida y que su impacto ya obligó a suspender vuelos humanitarios.

En paralelo, el presidente colombiano Gustavo Petro desafió públicamente la decisión de Trump y anunció el restablecimiento del servicio aéreo civil con Venezuela, llamando a otros países a hacer lo mismo. Varias aerolíneas de la región mantuvieron sus operaciones sin alteraciones durante el fin de semana.

Con el despliegue militar estadounidense aún en marcha y sin señales de distensión, la relación entre Washington y Caracas ingresa en un nuevo punto crítico. La falta de definiciones sobre la llamada entre ambos mandatarios y la opacidad sobre la estrategia de EE.UU. mantienen abiertos todos los escenarios posibles en un conflicto con proyección regional.

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