Estados Unidos avanza hacia el fin del cierre gubernamental más extenso de su historia
Tras más de seis semanas de paralización federal, el Senado aprobó un acuerdo para reabrir parcialmente el gobierno. Más de un millón de empleados públicos esperan volver a sus puestos y cobrar los salarios atrasados.
Después de más de mes y medio de inactividad, Estados Unidos se encamina a poner fin al cierre gubernamental más prolongado de su historia. El Senado aprobó este martes un proyecto de financiamiento temporal que permitiría reactivar la administración federal hasta finales de enero, mientras miles de empleados públicos continúan sin cobrar y los aeropuertos operan con fuertes demoras por la falta de personal.
La medida fue aprobada por 60 votos a favor y 40 en contra, y deberá ser refrendada en las próximas horas por la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos. Si obtiene la firma presidencial, más de un millón de trabajadores federales podrán reincorporarse de inmediato a sus tareas. El presidente Donald Trump celebró el avance legislativo y calificó la votación como una “gran victoria” para su partido durante el acto del Día de los Veteranos en Arlington.
El acuerdo se logró gracias al apoyo de ocho senadores demócratas que se desmarcaron de su bloque y votaron junto a los republicanos. Con esta ruptura, el oficialismo logró destrabar parcialmente una crisis que generó efectos visibles en todo el país. De acuerdo con Página/12, la escasez de controladores aéreos obligó a cancelar más de 2.300 vuelos y retrasar cerca de 9.000 operaciones en un solo día, según datos del portal FlightAware. La Administración Federal de Aviación (FAA) debió reducir en un 10% el tráfico en terminales clave como Nueva York, Miami, Chicago y Los Ángeles.
Desde la Casa Blanca, Trump endureció el tono contra los controladores ausentes y amenazó con sanciones, mientras prometió bonificaciones a quienes mantuvieron su labor durante el cierre. El sindicato NATCA respondió calificando sus declaraciones de “inaceptables”, recordando que miles de trabajadores se mantuvieron activos sin percibir su salario.
La raíz del conflicto sigue siendo el presupuesto y la negativa republicana a extender los subsidios del programa sanitario Obamacare, que expiran a fin de año. Los demócratas buscaron incluir la prórroga en el texto aprobado, pero el bloque opositor impuso su mayoría para aplazar el debate.
El impacto del cierre también se sintió en los programas sociales. Una jueza federal de Massachusetts bloqueó un intento del Departamento de Agricultura de recuperar fondos del plan alimentario SNAP, que asiste a más de 42 millones de estadounidenses. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, celebró la medida y acusó al gobierno de “jugar con la comida de los niños con fines políticos”.
Aunque el acuerdo del Senado se percibe como un respiro, líderes demócratas como Chuck Schumer advirtieron que el pacto es solo una solución temporal. “No resuelve la crisis sanitaria ni la fragilidad presupuestaria del país”, señaló tras la votación. Por su parte, el senador John Thune, del Partido Republicano, defendió la medida como “un paso responsable para terminar con un cierre innecesario”.
La reactivación parcial del gobierno representa un alivio momentáneo para millones de familias y para una economía que comenzaba a sentir los efectos de la parálisis. Sin embargo, las tensiones políticas entre republicanos y demócratas anticipan que el conflicto podría reanudarse a comienzos del próximo año, cuando vuelva a discutirse el presupuesto federal y los fondos para salud y programas sociales.

